Los partidos tradicionales
Para la mayoría del pueblo dominicano, los partidos tradicionales constituyen un estorbo, una dificultad para el desarrollo económico y social.
- Han administrado la cosa pública de manera ininterrumpida durante más de sesenta años.
- Aplicaron un mismo modelo económico desde el Ejecutivo, con resultados de gestión análogos.
- El texto plantea reemplazarlos mediante lucha político-ideológica, sin descalificaciones ni lenguaje soez.
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1.- Los partidos y organizaciones tradicionales, apegados a las costumbres y tradiciones, en el accionar político se guían por el conservadurismo y la ubicación derechista.
2.- En nuestro país, los partidos tradicionales, con iguales o diferentes nombres, han administrado la cosa pública de manera ininterrumpida por más de sesenta años.
3.- Los partidos tradicionales han ejercido el gobierno central con representantes del Poder Ejecutivo que se han manejado con estilo igual o de manera diferente, pero siempre con las normas y principios del mismo sistema.
4.- Los presidentes de los partidos tradicionales al aplicar idéntico modelo económico, han tenido en su gestión análogos resultados.
5.- Un gobierno dominado por ideas conservadoras no aplica medidas que tengan como objetivo transformaciones estructurales de fondo, porque lo suyo es mantener, hacer durar el statu quo.
6.- Para la mayoría del pueblo dominicano, los partidos tradicionales constituyen un estorbo, una dificultad para el desarrollo económico y social.
7.- Esta claro que para el pueblo dominicano se hace una necesidad quitarle el poder a los partidos tradicionales para que su lugar sea ocupado por una nueva organización o conjunto de fuerzas políticas que representen cambios en la base económica, una modificación profunda.
8.- Sacar a los partidos tradicionales de la dirección del gobierno central debe ser mediante lucha política ideológica, con altura, sin hacer uso de la descalificación, el lenguaje soez, las palabras hirientes, fuera de tono y fastidiosas. No debemos olvidar que la brega política se eleva cuando los adversarios se respetan mutuamente en su manera de pensar.
9.- Aquí, el enfrentamiento político por la conquista del poder del Estado está planteado de forma abierta y soterrada; por un lado, los tradicionales que están arriba y los que aspiran a volver.
10.- Entre los que permanecen y los que procuran regresar, es necesario el surgimiento de lo nuevo que venga a renovar, a modificar lo existente.
11.- No será fácil eliminar políticamente a los partidos tradicionales porque tienen cautivos al electorado nacional, y como aliada a la ideología del ordenamiento que, aunque venenosa, ella es la que emana del vigente orden y está pegada formando parte de la conciencia social.
12.- El asunto de la política dominicana no es estar quejándose, refunfuñando y lamentándose con quejidos permanentes e insatisfacciones porque los partidos tradicionales han estado manejando el erario por más de 60 años.
13.- Para sustituir a los partidos tradicionales es necesario construir una organización que propugne por cambios originados en un régimen económico que venga a hacer desaparecer el de ahora.
14.- Un ordenamiento que rompa por completo con la forma de gobernar de los partidos tradicionales debe venir sin pobreza, corrupción, criminalidad y, en fin, libre de manchas.
15.- Dar por acabado, concluido, poner el punto final al reinado de los partidos tradicionales no puede ser un cambio de personas, sino de modelo para que la mayoría de nuestro pueblo viva con dignidad.
16.- Para dejar de contar con los partidos tradicionales el material humano que llegue debe estar libre de odio, resentimientos y ambiciones de la mercancía dinero.
