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A la reina la dejaron entrar, ¿y a las dominicanas?

A la reina la dejaron entrar, ¿y a las dominicanas?
Rosario Espinal

La reina Letizia visitó la República Dominicana hace unos días y en todas las fotos que vi en los periódicos aparecía con vestido o blusa sin mangas. Eso incluyó la visita al Palacio Nacional.

Quienes no han tenido la experiencia, o no lo saben, en este país hay instituciones públicas donde no se permite a las mujeres entrar con un vestido o blusa sin mangas (también se prohíbe entrar en sandalias, camisetas y en pantalones cortos, incluidos los hombres). Es el código de vestimenta.

Lo de pantalones cortos lo entendería por la informalidad, pero la prohibición de mangas cortas a las mujeres no tiene sentido.

No hablo de mujeres que trabajan en esas instituciones, a ellas les pueden exigir uniformes con mangas si así desean los directivos. Me refiero a que esta exigencia es a personas que buscan un servicio o asisten a una actividad.

No sé la razón de la medida, pero supongo que se justifica con el argumento en que esas instituciones son lugares solemnes, honorables, donde enseñar la carne de los brazos de una mujer es inapropiado (lo mismo dicen los musulmanes que requieren que las mujeres se cubran todo el cuerpo, la cabeza, y en algunos casos hasta la cara para preservar la pureza y honorabilidad).

Para compensar por los inconvenientes que genera el código de vestimenta, en las instituciones públicas tienen chaquetas para prestarlas a las mujeres que lleguen con ropa sin mangas. El momento es engorroso: paran a la mujer, le dicen que no puede entrar, que para entrar tiene que cubrirse los brazos, y que para eso le van a prestar una chaqueta.

Hay por lo menos cuatro razones para rechazar esta exigencia y pedir que se derogue esa medida en las instituciones públicas que la tienen.

Primero, no hay nada negativo o pecaminoso con que una mujer lleve puesto un vestido o una blusa sin mangas. Los brazos no son ni siquiera una zona erótica del cuerpo.

Segundo, no hay razón para exigirle a una mujer que se ponga una chaqueta que otras personas han usado, que no le gusta, o no le pega con la ropa que lleva puesta.

Tercero, es una violación a la honorabilidad de la mujer que la traten como una persona incorrecta cuando no ha hecho nada incorrecto. Repito, llevar un vestido o una blusa sin mangas no es inapropiado ni tampoco muestra de informalidad.

Cuarto, este es un país tropical, de mucho calor, donde muchas mujeres no tienen vehículo con aire acondicionado para transportarse, tienen que tomar un concho o caminar para llegar a un lugar. Exigir que las mujeres lleven todas un vestido o blusa con mangas es contradictorio con el clima de este país y el sistema de transporte.

Si a la reina Letizia (que iba en vehículo muy confortable con aire) la dejaron entrar sin mangas a las instituciones que visitó, incluido el Palacio Nacional, es tiempo de que las instituciones públicas eliminen la disposición de las mangas.

La honorabilidad en esas instituciones no está en cubrirse los brazos y los pies. Está en no robar, en ofrecer servicios de calidad a la ciudadanía, y velar por sus derechos.

Como dice el refrán, la fiebre no está en la sábana. En este caso, la honorabilidad y la solemnidad no están en los brazos ni en los pies.

No hay que ser víctima de medidas arbitrarias ni de ridiculeces administrativas.

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