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Abril 65: victoria y derrota

Abril 65: victoria y derrota
Narciso Isa Conde

La Revolución Democrática y Popular y la Guerra Patria del 1965 constituyen las dos vertientes del la gestamás importante del siglo XX  a lo largo de la historia republicana.

Pero acontece que  no en todas las gestas revolucionarias se alcanzan las victorias deseadas, ni las metas enarboladas.

El producto victorioso puede degradarse y también no pocos/as  de los perjudicados en gestas derrotas tienden a traicionarlas al paso de los años; para que más tarde -bien asumidas las experiencias vividas y sufridas- nuevas crisis permitan relanzar los procesos inconclusos con menos riesgos de derrotas y degradaciones.

Así se mueve la historia de pueblos y países.

  • ABRIL EN EL RECUERDO VERAZ.

Abril 65, sin embargo, tiene una singularidad al conjugar en esa gestauna gran victoria inmediata con una derrota estratégica.

La gran victoria consistió en el triunfo rotundo de la insurrección cívico-militar, que en apenas  cuatro días (24, 25,26 y 27 de abril) pulverizó el régimen surgido del golpe militar que derrocó el Gobierno de Bosch y anuló la Constitución Democrática del 63, la más avanzada a lo largo de nuestra historia; desmantelado de paso las estructuras militares y policiales (que con patrocinio oligárquico-imperialista se enfrentaron a la rebelión nacional), y creando a la vez un nuevo poder basado en el pueblo en armas, fuerzas políticas revolucionarias y unidades militares constitucionalistas.

Se trató, sin dudas, de una victoria formidable, heroica; conquistada a pesar de la gran desventaja militar.

Ciertamente la misma resultó efímera, pasajera, a consecuencia de la subsiguiente invasión militar estadounidense ejecutada y desplegada a partir del 28 de abril.

Antes de ser revertida esa victoria y su dinámica ascendente, ella se  fortaleció promisoriamente a raíz de la toma de la Fortaleza Ozama  (principal fuente del armamento popular) y del triunfo constitucionalista en la Batalla del Puente Duarte (27 de abril), en la que fueron derrotadas las principales y más potentes fuerzas militares al servicio de la contra-revolución.

El triunfo esperanzador, el ascenso incontenible de la insurgencia y del poder popular naciente, ciertamente duraron poco, porque sus ímpetus expansionistas y transformadores no tardaron en ser contenidos por la invasión militar yanqui (iniciada el 28 de abril), que logró  revertir otras expresiones embrionarias de la insurgencia en distintas regiones del país e  impedir la extensión y consolidación del poder revolucionario en todo el territorio nacional, logrando cercar en una parte de la Capital a  los principales contingentes populares armados.

La insurrección se transformó rápidamente en una guerra patria de resistencia, ya a la defensiva; cercadas las fuerzas del cambio, limitado su proyecto de poder a un modelo asediado y a un gobierno y un poder popular sitiados; sin posibilidades de pasar de nuevo a la ofensiva, concentrado fundamentalmente en tratar de impedir la toma de la Zona Constitucionalista por los invasores y el consiguiente exterminio de lo acumulado; obligados/as los/as combatientes a resistir heroicamente para  tratar de negociar una paz precaria y onerosa en las mejores condiciones posibles, meta que finalmente fue alcanzada.

  • CARACTER Y CONSECUENCIAS DE LA DERROTA ESTRATÉGICA.

Esa derrota estratégica a cargo de la superpotencia estadounidense se inició a finales de abril y se consolidó a lo largo de cuatro meses de cerco y agresiones heroicamente contenidas; derrota esencial, aunque sin los ingredientes más lúgubres ni las peores consecuencias inmediatas posibles; porqué la imposición del designio de la contrarrevolución imperial estuvo acompañada de la hazaña popular que significó impedir la penetración de sus tropas en la ciudad sitiada y conjurar el  posible exterminio de las fuerzas constitucionalistas.

La paz negociada se impuso y tras ella la restructuración del Estado dominicano como Estado terrorista tutelado por EEUU (Pentágono, CÍA, DEPARTAMENTO DE·ESTADO) a cargo de un nuevo proyecto recolonizador.

Esa derrota estratégica explica estos 53 años de predominio de un proceso recolonizador, que combinando terror, crímenes, miedo, técnicas de división, represión, corrupción, perversión política, expansión del capitalismo dependiente, ideología colonizadora, democracia restringida, neo-trujillismo, neoliberalismo, compra de conciencia, degradación de la intelectualidad…no solo logró asesinar selectivamente a una camada de dirigentes y activistas revolucionarios de gran valía, rehabilitar y potenciar la cultura política trujillista (representada por el balaguerismo), sino que también infectó en grande todo el sistema partidista, las formas de hacer política y la gestión institucional; tragándose  incluso al PRD, a su hijo PLD y a gran parte de las izquierdas del siglo XX..

Así, durante varias décadas, progresiva y sistemáticamente, la contra-revolución imperialista diezmó en grande las fuerzas políticas protagonistas de aquel abril, obstruyó la memoria histórica y los valores de esa gesta de cara a las nuevas generaciones; e impuso antivalores conservadores junto al predominio de las derechas y las “izquierdas” derechizadas o seudo-izquierdas.

Incorporó a su sistema de dominación al PRD, al PLD y una gran camada de ex-izquierdistas o de izquierdistas derechizados/as; viabilizando y cooptando alternancias bajo su control, generando al mismo tiempo legitimidad en favor del sistema y ampliando la vigencia de su coloniaje y de su sistema explotador y corruptor.

  • LA DICTADURA MAFIOSA EN CRISIS Y UNA NUEVA OPORTUNIDAD.

Todo esto hasta llegar a la actual dictadura  constitucional mafiosa bajo predominio morado, ahora en fase de putrefacción y decadencia; impuesta con un alto grado de ilegitimidad y presente una significativa descomposición institucional del régimen establecido, una alta degradación de las fuerzas cooptadas (PRD-PRM/PLD y satélites), un enorme empobrecimiento humano, moral y ambiental, una corrupción colosal e impune, una creciente indignación y un auge inusitado de las movilizaciones y protestas populares.

En fin, estamos frente a una clara señal de que el ciclo contra-revolucionario y derechista de cinco décadas se está pudriendo; de que crece en grande la inconformidad y el repudio al poder constituido post-invasión gringa y a sus variadas modalidades corruptas, corruptoras, empobrecedoras y desnacionalizadoras; de que la vía institucional-electoral está cerrada para el cambio político necesario

Oportunidad para un cambio radical de esa ruta degradante, para una ruptura y una transición que retome el camino inconcluso de aquella hazaña abrileña.

Que reanude la revolución pendiente, se inspire en ella y enriquezca el poder constituyente que encarnó.

Que desempolve, actualice y amplié los valores de la archivada CONSTITUCIÓN del 63.

Que auspicie un cambio estructural profundo, que además de la democracia de calle que comienza a desplegarse, exige la creación y el desarrollo de una organización o un conjunto de organizaciones políticas transformadoras y unificadas; capaz o capaces de orientar y articular la insubordinación masiva y diversa, dotándola de una  consciencia y una direccionalidad política a tono con los componentes imprescindibles para impulsar un nuevo proceso constituyente: Negación del Poder Constituido, Construcción del Poder Constituyente, Ruptura del orden constitucional pervertido, Transición hacia una Asamblea Constituyente Soberana y Nueva Constitución.

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