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Adiós, Nelson de Peña

Adiós, Nelson de Peña
Rafael Chaljub Mejía

Recién me entero de que el pasado lunes 8 del cursante mes, murió mi antiguo compañero de militancia catorcista Nelson de Peña. Me apena muchísimo esa muerte, porque, a pesar de que en los últimos tiempos los encuentros con él eran escasos, de Nelson tengo recuerdos imborrables. Yo estaba en La Victoria, como parte del grupo de guerrilleros que después de sobrevivir al revés del movimiento armado iniciado en noviembre de 1963, habíamos ido a parar a aquella cárcel horrorosa. Era un día de visita y lo vi llegar junto a varios compañeros del Buró Militar, que operaba precariamente en la clandestinidad impuesta por el régimen golpista del Triunvirato. Me dijo que traía un mensaje de Homero Hernández, quien, en uno de esos actos de audacia que le eran propios, se había escapado de aquella cárcel construida en tiempos de Trujillo, a prueba de fuga, según se decía.  Dice Homero que está preparando la fuga tuya y la de Reyes Saldaña, que había sido el guía de nuestro frente guerrillero, para formar un pequeño destacamento armado e internarse de nuevo en la montaña, me dijo Nelson muy seriamente. Ya, antes de escaparse, Homero me había hablado de su plan de fuga y su idea de volver con Reyes y conmigo a las lomas del nordeste. Aquello no se dio, naturalmente.

A Nelson lo volví a ver tres años después cuando tras la caída de Luis Parris y el propio Reyes en mayo de 1967, la dirección del partido lo mandó junto a otros compañeros y dos compañeras, a rescatarme del cerco de las tropas que me perseguían en los campos de Nagua. Luego, Nelson y yo fuimos parte del grupo de cuadros enviados por el 1J4 a China, y allí estuvimos, en una academia, desde septiembre de 1967 hasta principios de 1968.  Meses más tarde las divergencias internas terminaron disgregando el partido, Nelson y yo quedamos en líneas y agrupaciones distintas, en lugares distintos y la vida nos fue separando. Después de haber jugado papeles importantes en la fundación y el desarrollo de la Línea Roja y el Partido de los Trabajadores Dominicanos, se apartó de la militancia de izquierda y en los últimos tiempos nos veíamos muy poco. Pero siempre los encuentros eran alegres  y afectuosos. Ante su muerte, rememoro aquellas vivencias conjuntas y le digo adiós con profunda tristeza.

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