Kinsasa. – Al menos 11 civiles perdieron la vida en un ataque llevado a cabo en el noreste de la República Democrática del Congo (RDC) por el grupo armado Cooperativa para el Desarrollo del Congo (Codeco). Así lo informó este lunes a EFE un líder de la sociedad civil, hecho que también fue confirmado por fuentes militares.
El ataque tuvo lugar entre la noche del sábado y la madrugada del domingo, en las proximidades del campamento de desplazados de Plateau, situado en el territorio de Djugu, dentro de la provincia de Ituri. En este mismo territorio, el grupo Codeco ya había asesinado al menos a 93 personas en dos ataques anteriores en el campamento de desplazados de Fataki, ocurridos el 11 y 15 de febrero pasados.
El ataque tuvo lugar en el campamento de Plateau cerca de la medianoche. Hasta el momento, hemos hallado once cuerpos entre los residentes del campamento, aunque este balance sigue siendo provisional», declaró a EFE Jean Bosco Lalo, líder de la sociedad civil en Ituri, una provincia rica en minerales, especialmente en oro.
Lalo afirmó que la situación en la zona continúa siendo tensa y advirtió que el número de víctimas podría incrementarse.
El coronel Ruphin Mapela, administrador de Djugu, informó sobre una incursión de los milicianos de Codeco en la región de Plateau, que resultó en víctimas civiles. Entre las víctimas se encontraban dos funcionarios del territorio de Djugu, así como varias mujeres y niños.
Desde 2022, varias regiones de Ituri han experimentado un aumento en los ataques de milicias, principalmente por parte de Codeco. Este grupo armado, que se establece en 2018, afirma representar a la comunidad lendu (agricultores) y se formó con el objetivo de combatir los abusos perpetrados por el Ejército congoleño.
Algunas de las masacres más atroces llevadas a cabo por este grupo podrían haber sido actos de represalia dirigidos contra el Frente Popular de Autodefensa de Ituri (FPAC-Zaire). Este último se presenta como una organización de autodefensa cuyo propósito es proteger a la comunidad hema, compuesta principalmente por pastores, frente a las agresiones de Codeco.
Estas masacres ocurren como consecuencia de la reciente intensificación del conflicto en la vecina provincia de Kivu del Norte, donde el Ejército congoleño se enfrenta al grupo rebelde conocido como Movimiento 23 de Marzo (M23).
El M23 tomó el control de Goma, la capital de Kivu del Norte, el pasado 27 de enero, después de varios días de intensos enfrentamientos con el Ejército y sus milicias aliadas. Estos combates han resultado en casi 3,000 muertos y han obligado al desplazamiento de cientos de miles de personas, según datos proporcionados por la ONU.
Además, el pasado 15 de febrero, la milicia ocupó también la ciudad de Bukavu, capital de la provincia vecina de Kivu del Sur.
La actividad armada del M23 se reanudó en noviembre de 2021 con ataques relámpago contra el Ejército en Kivu del Norte, provincia fronteriza con Ruanda y rica en minerales como el coltán, fundamental en la industria tecnológica, o el oro, entre otros.
Desde 1998, el este de la RDC está sumido en un conflicto alimentado por milicias rebeldes y el Ejército, a pesar de la presencia de la misión de paz de las Naciones Unidas (Monusco).