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Alcohol, drogas y ahora cáncer marcan la agitada vida del alcalde de Toronto

Alcohol, drogas y ahora cáncer marcan la agitada vida del alcalde de Toronto
Alcohol, drogas y ahora cáncer marcan la agitada vida del alcalde de Toronto
Rob Ford

Rob Ford

TORONTO, Canadá.- El anuncio de que Rob Ford, el polémico alcalde de Toronto, padece un raro tipo de cáncer que le ha obligado a abandonar su campaña para la reelección, ha impuesto un paréntesis en la agitada vida de un personaje que cautiva y repele a los canadienses.

Desde su cama en el hospital Mount Sinai de Toronto, donde permanece ingresado desde el pasado 11 de septiembre, Rob Ford emitió este jueves un mensaje de audio que, en su estilo habitual, mezcla asuntos personales con políticos.

El mensaje grabado supone la primera vez que el público canadiense ha oído la voz del controvertido empresario y político desde hace una semana, un periodo de silencio inusualmente largo para Ford que voluntaria o involuntariamente se ha convertido en una figura habitual en los medios de comunicación de Norteamérica.

Cuando Ford se hizo con la Alcaldía de Toronto, en 2010, pocos podían anticipar que su mandato al frente de la mayor ciudad canadiense se convertiría en un drama inimaginable para los escritores más creativos.

Pese a continuos rumores sobre los hábitos de Ford, sus dos primeros años al frente de la Alcaldía fueron relativamente tranquilos.

Pero en 2013 todo estalló. En mayo de ese año, el periódico “The Toronto Star” reveló que dos de sus periodistas habían visionado un vídeo en el que Ford aparecía fumando “crack”, una variedad de cocaína poderosa y muy adictiva, y profiriendo insultos homófobos contra el líder del Partido Liberal (PL).

Según el periódico y la publicación estadounidense “Gawker”, que también visionó el vídeo, el escandaloso material estaba siendo vendido por un grupo de delincuentes de poca monta de Toronto que habían proporcionado las drogas al alcalde.

Durante meses, Ford negó el consumo de drogas o la existencia del vídeo. Su hermano mayor, Doug Ford, concejal en el consistorio de Toronto y su portavoz habitual, llegó a declarar no sólo que Rob Ford no consumía drogas sino que “nunca” le había visto beber alcohol.

Ello, a pesar de que en 1999 Rob Ford fue detenido por la Policía de Florida (EE.UU.) por conducir borracho y en posesión de marihuana. O que en 2006, Rob Ford fue expulsado de un partido de hockey sobre hielo en Toronto por estar embriagado y acosar a una pareja de espectadores.

El vídeo del “crack” nunca fue vendido, al parecer por las presiones y amenazas que sus poseedores experimentaron.

En noviembre de 2013 llegó la segunda bomba. El jefe de Policía de Toronto reveló que desde hacía semanas estaba en posesión del famoso vídeo y que Ford había sido vigilado e investigado por sus relaciones con miembros del hampa de la ciudad.

Ford se vio forzado a admitir que había mentido, que se emborrachaba frecuentemente y que “al parecer”, había consumido “crack”.

Para cualquier otro político habría sido una sentencia de muerte. Pero Ford se lanzó a una campaña de entrevistas con televisiones de Canadá y Estados Unidos en las que proclamó que era un hombre nuevo y que “todo el mundo comete errores”.

La campaña le permitió conservar un “núcleo duro” de seguidores que en ningún momento bajó del 20% del electorado de Toronto.

Ford también contó con poderosos padrinos en las más altas esferas políticas del país.

El entonces influyente ministro de Finanzas, Jim Flaherty, era amigo personal de la familia lo que sirvió para que prácticamente ningún político del gobernante Partido Conservador osase criticar o arremeter contra Rob Ford.

De hecho, la única declaración pública del primer ministro canadiense, Stephen Harper, sobre Rob Ford se produjo este miércoles, cuando expresó sus deseos de recuperación y alabó su “tenacidad y energía”.

La tercera estalló en mayo de este año. El mismo día que varios medios de comunicación publicaron nuevas revelaciones, con imágenes y audio incluidos, sobre el consumo de drogas y alcohol de Ford, el alcalde anunció que abandonaba de forma temporal la alcaldía para ingresar en una clínica.

Dos meses después, Ford regresó a la vida pública declarándose, otra vez, un hombre nuevo y dispuesto a luchar por su reelección a la Alcaldía en las elecciones de octubre de este año.

Según las últimas encuestas, Ford estaba en segundo lugar en intención de voto.

Ahora, tras su retirada forzada por un tumor liposarcoma maligno en el abdomen, Ford ha pasado el testigo a su hermano Doug, quien le sustituirá como candidato a alcalde.

“Toronto necesita a Doug Ford como alcalde”, dijo hoy Rob desde la cama del hospital Mount Sinai.

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