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Algo que todos deseaban

En este país no solo hay desaprensivos que se roban las tapas de cloacas, sino que hay gente que lanza basura en las bocas de registro destapadas. Ahora, se le ha prestado atención a ese problema.

Por Felipe Mora

Una cloaca sin tapa constituye un potencial peligro que puede provocar lesiones o muerte a personas que tengan la mala suerte de caer dentro de esta, pero también daños a vehículos que rueden por encima del hoyo. Una cloaca que no se le dé mantenimiento sacándole el cieno y basura acumulada se constituye en un peligro latente que con cualquier aguacero provoca inundaciones.

Durante años, la ciudad de Santo Domingo ha sufrido en carne propia ambas situaciones.

En nuestro medio es algo natural ver cloacas sin tapas en calles y avenidas, como lo es también en tiempos de lluvias observar charcos de agua en calles y avenidas debido a que los recolectores se han obstruido por el cúmulo de lodo y basura. Las últimas generaciones de dominicanos se han acostumbrado a ello.

El robo de tapas de cloacas o boca de registro llegó a convertirse en una epidemia tanto en el Gran Santo Domingo como en centros urbanos del interior del país. El destino final de esas piezas de hierro dúctil eran las fundiciones metaleras.

Es por ello que el Ministerio de Obras Públicas ha decidido colocar las nuevas tapas hechas a base de fibra de vidrio, con lo que se busca ahorrar montos invertidos, y evitar el hurto de las mismas.

A fines de marzo de 2011, ladrones de metales arrasaron con las tapas de alcantarillas de la Zona Colonial y dos calles de Gascue. En una sola noche robaron 17 tapas del casco histórico de la ciudad, de acuerdo con la Unión de Juntas de Vecinos de la Zona Colonial, y que recogió en un reporte el periódico Diario Libre.

Esas tapas estaban ubicadas en calles que constituyen la parte emblemática de la Zona Colonial, como la José Reyes, Padre Billini, 19 de Marzo, Espaillat, y José Gabriel García, Las Mercedes, Arzobispo Portes, Duarte, Arzobispo Nouel, Sánchez y Santomé.

Idéntica situación se presenta en la ciudad de Santiago, donde reportes de prensa dan cuenta que lo que en principio comenzó como sustracciones de tapas de cloacas en urbanizaciones y barrios “se ha extendido hasta el casco urbano, la zona monumental y debajo del elevado a la entrada de la ciudad”.

No hay duda que los peatones o personas de a pie constituyen la inmensa mayoría de la población dominicana. Y por ello creo que merecen al menos un mínimo de respeto.

No acostumbro a vanagloriar a funcionarios por el hecho de que cumplan con su deber, porque para eso se les designa en los puestos que ocupan. Pero lo que está haciendo en las últimas semanas el Ministerio de Obras Públicas es digno de resaltar.

Es fácil observar en calles y avenidas que se han colocado decenas de tapas nuevas en el sistema de alcantarillado.

También por distintos sectores se divisan brigadas de trabajadores sacando el cieno o lodo de las cloacas, para así evitar inundaciones por causa de un lluvia ligera Y eso se hace con un presupuesto que no tiene que ser una exageración.

Hemos visto que en la presente gestión de Obras Públicas se ha dado seguimiento a ese problema. Calles secundarias y de escaso tránsito vehicular han sido tomadas en cuenta para colocar tapas nuevas en su sistema cloacal.

Recientemente, Obras Públicas informó que hasta la fecha han sido colocadas cerca de 5 mil tapas, con lo que se soluciona igual cantidad de hoyos que con frecuencia los vehículos caían, por lo que ahora los conductores y peatones transitan por esas vías con mayor seguridad.

Entre los sectores beneficiados están Villa Juana, Ensanche la Fe, Los Ríos, San Gerónimo, La Castellana, Las Praderas y Ensanche Paraíso.

También se han reparado los imbornales o sistemas cloacales y colocado sus tapas en Los Prados, Ensanche Quisqueya, Los Restauradores, Evaristo Morales, Cristo Rey, Bella Vista, entre otros.

Para poner un ejemplo. Una calle tan solitaria, de reducido tránsito vehicular y por demás estrecha como la Crisantemos, en el sector Jardines del Norte, tuvo el privilegio de que se incluyeran cuatro tapas nuevas de cloaca en un trayecto de menos de 150 metros. Así se respeta la integridad de los residentes, de los que se ejercitan, de los que caminan por allí. Y mucho más aún, de los discapacitados.

Entre las vías intervenidas por Obras Públicas están las avenidas Máximo Gómez (tramo comprendido entre la Pedro Livio Cedeño y John F Kennedy); Tiradentes, avenida Luperón, Abraham Lincoln, Lope de Vega, y José Amado Soler.

Otras calles y avenidas intervenidas son la Ortega y Gasset, Nicolás de Ovando, Pedro Henríquez Ureña, y Doctor Delgado.

Los accidentes provocados por esa situación han provocado lesiones permanentes, y en algunos casos les ha costado la vida a quienes lo han sufrido en carne propia.

Tengo aún fija en la memoria la imagen de una joven, en mis tiempos de estudiante en la UASD, que una tarde -yo iba a bordo de una guagua en marcha-,  que habiendo ella salido de clases y en procura de alcanzar un minibús de la ruta a San Cristóbal, aceleró el paso, pero antes de alcanzar el vehículo cayó dentro de una cloaca abierta en la calle José Contreras. Eran alrededor de las 7:00 de la noche.

Hasta donde se sepa, calles y avenidas en la Capital y otros centros urbanos del país han tenido cloacas destapadas por espacio de largos meses.

En una avenida tan emblemática como la Abraham Lincoln, en su intersección con la Jacinto Ignacio Mañón, por falta de una tapa, la cloaca allí permaneció abierta por espacio de más de ocho meses. Veo que la de ahora es de las que ha colocado Obras Públicas.

No conozco a Gonzalo Castillo, ministro de Obras Públicas. Solo por lo que publican los medios acerca de las ejecutorias del Ministerio a su cargo me he enterado de quién se trata.

Pequeñas cosas se convierten en grandes logros y –creo no estar equivocado- mediante el empleo de recursos limitados.

En los 10 meses y días que lleva al frente de ese Ministerio, se ha visto el trabajo realizado, lo que se traduce en señalización de calles, avenidas y autopistas; limpieza de los sistemas de drenaje, recuperación de áreas que estaban marginadas en el Malecón de la Capital, mantenimiento de puentes, túneles, elevados, autopistas.

En lo que respecta a la limpieza de los imbornales y colocar tapas a las cloacas, es un trabajo que se echaba de menos. Pero es algo que todos deseaban.

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