Amnistía Internacional, CODUE y el impacto del racismo en RD

En este país, ser pobre, ser negro, ser mujer o ser niña o adolescente -y ser todo esto y tener además pinta o ascendencia real haitiana- es una gran desgracia. Negar esa realidad, es querer tapar el sol con un dedo.

Amnistía Internacional-AI es un organismo de Derechos Humanos al servicio del sistema occidental, del orden mundial capitalista-occidental, nutrido por la ideología liberal y/o neoliberal. Hostil, al final de cuentas, a otros modelos político-sociales, especialmente adverso a aquellos de orientación socialista.

A.I. lanzó una fuerte crítica a los abusos de corte racistas y solicitó al presidente Luis Abinader «poner fin a las violaciones de derechos humanos hacia personas haitianas, dominicanas de ascendencia haitiana, y personas negras».

En carta abierta dirigida al mandatario y a otras instituciones estatales, la entidad criticó también la «implementación de políticas migratorias de facto racistas con base en discriminación racial, las cuales generan efectos discriminatorios para la exclusión racializada de personas haitianas y dominicanas».

Recordó que «el propio gobierno dominicano ha comunicado que deportó a más de 250,000 personas haitianas en 2023, incluyendo a personas que están en necesidad de protección internacional».

Amnistía Internacional destacó que «la exclusión de personas negras de origen haitiano y dominicano es el resultado de un conjunto de políticas migratorias discriminatorias, principalmente de detenciones y expulsiones colectivas de personas haitianas, incluyendo niños, niñas y mujeres embarazadas y puérperas»

“Tenemos información -agregó- de actos graves que habrían sido cometidos por funcionarios estatales dominicanos, contra la dignidad e integridad física de personas haitianas, dominicanas negras y de ascendencia haitiana afectadas por prácticas racistas. En vez de proteger a estas personas del acoso, estigmatización y amenazas, las autoridades dominicanas han favorecido discursos y políticas que discriminan en su contra”,

· ES PEOR LA REALIDAD QUE LA DENUNCIA DE AMNISTÍA.

De todas maneras, comparados con las redadas abusivas y atropellantes, el maltrato físico, los hacinamientos en cárceles inmundas, los allanamientos ilegales en los bateyes, las golpizas filmadas, la prostitución de adolescentes, las deportaciones de menores o de padres y madres de menores, el trabajo semi-esclavo, la negación de ciudadanía a descendientes de padres o madres haitianas, la negaciones a la asistencia médica de mujeres embarazadas, el tráfico de mano de obra barata, la afrenta del muro fronterizo, las extorciones policial-militares, las quemas o destrucción de viviendas, los linchamientos y asesinatos recurrentes …poco ha dicho AMNISTÍA INTERNACIONAL y en bajo grado ha condenado la dimensión y el volumen de la saña racista desplegada en esta parte oriental de Quisqueya.

Se trata de una saña alimentada por la militarización represiva y el tratamiento ominoso que se le da al fenómeno socio-económico de la migración de nacionales haitianos, calificándola de “invasión pacífica”, “carga económica” y “agresión a una soberanía inexistente”; en tanto EEUU y UE han aplastado hace siglos la autodeterminación de nuestros dos pueblos en ambas partes de la isla.

La larga hegemonía de una supremacía blanca de corte colonialista, transferida a la cultura dominante en nuestro país, desprecia el enorme aporte del trabajo, mercado y talento haitiano a la economía, al arte y la cultura dominicana; así como desprecia, discrimina y agrede los valores de la negritud y el importante componente africano en nuestro sincretismo cultural. Los grupos de “gagá” han sufrido en carne propia la represión.

El eurocentrismo y el nort-centrismo -ambos con una fuerte dosis de racismo- no cesan de invadir la manera de pensar y actuar de las clase dominante- gobernante dominicana y sus medios, alimentando y contaminando a la vez variadas conductas racistas a diferentes niveles de la pirámide social; muchas veces no percibidas por una parte de sus propios sustentadores, incluidos sectores que en el colmo de los colmos vinculan la población haitiana a todo lo malo y a todo lo despreciable, hasta considerarla integrada por “seres inferiores”.

El racismo inunda la historiografía tradicional y el sistema de enseñanza del país.

El racismo anti-haitiano -apoyado en una historia insular colonialista y mentirosa- deprime el salario, empobrece y discrimina.

· EL SOL NO SE PUEDE TAPAR CON UN DEDO.

En este país, ser pobre, ser negro, ser mujer o ser niña o adolescente -y ser todo esto y tener además pinta o ascendencia real haitiana- es una gran desgracia. Negar esa realidad, es querer tapar el sol con un dedo.

El Consejo de la Unidad Evangélica (CONUE), presidido por el pastor Feliciano Lancen Custodio -entidad conectada al evangelismo racista estadounidense de extrema derecha- se ve obligado a calificar las críticas de A.I. de “injustas e inaceptables”. Eso se llama pretender “tapar el sol con un dedo”; obviando hechos incontrovertibles en el contexto de ciertas pugnas entre facciones imperialistas semi-liberales y ultra-conservadoras.

Amnistía Internacional se queda corta en la crítica a la negación de derechos de migrantes y descendientes de emigrantes haitianos/as radicados aquí, guarda silencio frente a las violaciones de derechos a la mayoría de nuestros connacionales y CONUE miente cuando se empeña en combatir una modalidad limitada de defensa de los derechos humanos de la negritud con raíces haitianas radicada en nuestro país.