Durante este encuentro de dignatarios, se observó el reforzamiento de la seguridad en el centro de la ciudad corazón y en mayor medida en el entorno donde se hospedan los visitantes y la zona del Gran Teatro del Cibao.
Los militares y policías que custodiaban las principales calles de Santiago este jueves, con pocos metros de distancia entre sí, tenían como misión garantizar la seguridad de los representantes de los ochos países participantes en la reunión.