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Anual mueren más de un millón de niños menores de 5 años por beber agua sucia, según Oxfam

Anual mueren más de un millón de niños menores de 5 años por beber agua sucia, según Oxfam
Anual mueren más de un millón de niños menores de 5 años por beber agua sucia, según Oxfam

2014_11_13_x66vXCWDjYEqCtYB6Ja1Q4REDACCIÓN INTERNACIONAL.- Un gesto tan común en España como abrir el grifo y que salga agua fresca, potable y abundante es poco más que una quimera para millones de personas en el mundo. De hecho, según los cálculos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), hay actualmente más de 748 millones de personas en la Tierra que no tienen acceso a una fuente de agua limpia en su vida diaria, lo que origina “todo tipo de enfermedades”, tal como denuncia la ONG internacional Oxfam Intermon.

Según las estimaciones de estas organizaciones, en el mundo “cada 20 segundos un niño muere por enfermedades relacionadas con el agua sucia”. Es decir, que al cabo del año alrededor de 1.555.200 menores de cinco años fallecen por culpa de ingerir con frecuencia este líquido elemento en condiciones no aptas para el consumo humano. La cifra se eleva hasta el entorno de los 3,5 millones de fallecidos si contabilizamos a toda la población en general.

Malaria, dengue, diarrea, encefalitis, infecciones intestinales, dolencias cutáneas… son algunas de las consecuencias en el organismo humano del consumo puntual o frecuente de agua sucia. A eso hay que sumar un problema de malnutrición general e incluso las muertes por posibles ahogos: hasta 277.000 cada año, según los cálculos de la OMS. “Cuando los afectados por estas enfermedades son personas tan vulnerables como niños menores de 5 años que, además, acarrean una falta importante de nutrientes provocados por la falta de recursos, sufrir por ejemplo diarrea se convierte en un asunto de vida o muerte”, señalan desde Oxfam Intermon.

Los problemas relacionados con la escasez de agua limpia no solo afectan a la salud, también tienen una repercusión directa sobre el potencial de crecimiento económico de un territorio o en la misma producción de alimentos. Y es que si cada día mujeres (suelen ser ellas) tienen que desplazarse durante varias horas al día para llevar agua potable para su familia, éstas pierden la posibilidad de aprovechar este tiempo para desarrollar la economía de su zona. Según cálculos de la fundación We Are Water (somos agua) cada euro invertido en saneamiento genera un beneficio económico de 5,5 euros en la zona afectada.

La dificultad para acceder a agua potable y limpia, pese a los avances logrados (hace cuatro años eran 900 millones de personas las que no tenían acceso) sigue siendo un problema de alcance mundial, y repartido por varios continentes. Incluso los países desarrollados no se libran completamente de este problema (hasta 10 millones de personas sin acceso al agua limpia), y otros como la falta de saneamientos y métodos de evacuación de materias fecales. Así, por ejemplo, y según los datos de We Are Water, “las regiones con la peor cobertura son el África subsahariana (31%), el sur de Asia (36%) y Oceanía (53%)”, aseguran. África, 345 millones de afectados. Tal como muestran los datos de la ONG Water.org, hasta 345 mill0nes de africanos sufren una falta de “agua segura”.

En el Chad, en el área subsahariana, la escasez de fuentes higiénicas del líquido elemento se mezcla con varios años de sequías y un histórico problema de malnutrición entre sus habitantes.

Además, el drama de la falta de algo para beber se vuelve especialmente urgente cuando precisamente la higiene y el agua en buenas condiciones se convierten en armas imprescindibles para luchar contra enfermedades contagiosas como el ébola, que actualmente azotan el África occidental. Los protocolos internacionales de prevención contra este virus incluyen prácticas como lavar las manos frecuentemente, algo que se vuelve especialmente difícil allí donde no hay sistemas de conducción de agua potable u otros métodos.

El sudeste asiático, bajo los efectos de Hayian. En países como Filipinas, la ausencia de fuentes y pozos de agua limpia está relacionada con una catástrofe natural, como ha sido el tifón Hayian, que acabó con la vida de más de 5.200 personas y afectó a más de 16 millones hace ahora un año. Las islas Bisayas Orientales recibieron la peor parte del ciclón, lo que dejó a la población sin comunicaciones, energía eléctrica y agua. Además, muchas reservas de agua fueron contaminadas.

Organizaciones como Oxfam Intermon luchan y recaudan fondos para poder proveer de recursos hídricos a países donde actualmente este derecho fundamental no está generalizado. Pozos, saneamientos, canalizaciones, camiones, potabilizadoras, bombas… cada comunidad presenta unas necesidades concretas. En Filipinas, por ejemplo, esta organización llevó a cabo una obra para conectar las reservas de agua de las montañas con los poblados de la tribu Lumad, que se había visto aislada tras el tifón de 2013.

En Etiopía, por su parte, un país donde el agua es más abundante que en el África central, pero está mal repartida (un tercio de la población no tiene acceso a suministro potable), Oxfam lleva una década desarrollando proyectos para extender la llegada de este nutriente. Gracias a este trabajo, más de 115.000 personas ya pueden usar agua potable, lavamanos, duchas y letrinas cerca de sus casas. En otras zonas han conseguido duplicar la producción agrícola gracias a la instalación de sistemas de riego, canalizaciones y bombas.

Fuente: 20minutos.es

 

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