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Arriesgaba su vida como catadora de Hitler para evitar ser envenenado

Arriesgaba su vida como catadora de Hitler para evitar ser envenenado
Arriesgaba su vida como catadora de Hitler para evitar ser envenenado

REDACCIÓN.- En plena Segunda Guerra Mundial en el 1942,  al menos 15 mujeres se encargaban de probar la comida de Adolf Hitler para evitar que el líder alemán pudiera ser envenenado.

Margot Wölk, secretaria alemana fue una de las 15 mujeres jóvenes que, en 1942, fueron seleccionadas para probar la comida del líder alemán Adolf Hitler en la Guarida del Lobo en el este de Prusia durante dos años y media con el fin de confirmar que la comida era seguro para comer y no contiene ninguna nocivos toxinas o venenos.

Ella fue la única de las 15 personas que sobrevivió a la Segunda Guerra Mundial, y su historial como degustador de comida de Hitler no se reveló hasta una entrevista en un periódico en su 95 cumpleaños en diciembre de 2012

Rosella Postorino, una escritora italiana, leyó en un periódico en Roma la historia de Margot Wölk e inmediatamente se sintió fascinada por ella. Tanto es así que se puso a investigar y a profundizar sobre aquellas mujeres que hicieron de conejillos de indias y cuya tarea era probar la comida de Hitler para asegurarse de que el dictador alemán podía ingerirla sin peligro para su salud.

El resultado es “La catadora”, un sugestivo libro que toma como punto de partida la historia de Margot Wölk, que ha recibido varios premios en Italia y que ahora publica en español la editorial Lumen.

¿Qué le impulsó a escribir una novela sobre las catadoras de Hitler?

Un día leí en un periódico italiano un breve artículo sobre Margot Wölk, una señora de 96 años de Berlín que por primera vez confesaba haber sido una catadora de Hitler y que, junto a otras mujeres, probaba la comida destinada al dictador alemán para asegurarse de que no estaba envenenada.

Era algo inédito, de lo que nadie sabía nada. Yo misma fui a Polonia y visité la Wolfsschanze, la Guarida del Lobo, uno de los mayores cuarteles militares de Adolf Hitler durante la Segunda Guerra Mundial. Allí pregunté a muchísima gente si sabía de la existencia de las catadoras de Hitler y no, nadie había oído nunca hablar de ellas. Era algo completamente inédito.

No sabía bien qué quería hacer. Pero sentía algo que me llamaba, que tiraba de mí. Quería reunirme con Margot Wölk, así que escribí a los medios de comunicación que la habían entrevistado solicitándoles que por favor me pusieran en contacto con ella, pero ninguno lo hizo. Pero, a través de una amiga alemana, conseguí la dirección de la casa de Margot Wölk y le escribí una carta pidiéndole que nos encontráramos, pero esa misma semana ella murió.

Después de eso me planteé desistir, pensé que quizás su muerte era una señal de que debía dejar este proyecto, un proyecto que se me antojaba casi imposible sin haber logrado hablar con ella. Pero, al mismo tiempo, no conseguía sacarme de la cabeza su historia, una historia contradictoria que me parecía que sintetizaba muy bien la contradicción de toda la humanidad.

¿Por qué dice que Margot Wölk es un personaje contradictorio?

Porque esa mujer se vio obligada a hacer de catadora de Hitler sin ser nazi. Margot Wölk no creía en Hitler, no quería salvarlo, pero se vio obligada a hacerlo y a poner en peligro su vida por él.

Fuente: BBC

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