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¡Asaltan gobierno en Brasil!

La lumpen burguesía, la lumpen partidocracia de derecha y el lumpen imperialismo estadounidense se confabularon en Brasil para destituir a Dilma Rousseff de la presidencia de ese país y desplazar al Partido de los Trabajadores-PT del Gobierno, aprovechándose de sus errores y de su desgaste político.

En realidad, nueva vez se trata de un asalto protagonizado por políticos mafiosos y burguesías transnacionales y locales voraces e inescrupulosas, empeñados todos/as en liquidar los procesos fuera de su control; especialmente los proyectos diferentes en alguna medida de los modelos neoliberales duros y decadentes, caracterizados generalmente (por su vocación reformista, reformadora o transformadora, según los casos) como  sustentadores de procesos de cambios post-neoliberales.

Sus resultados -aunque no siempre sus mecanismos, modalidades y métodos- tienen un gran parecido a los provocados por anteriores asaltos en Honduras y Paraguay, y más reciente en Argentina; mientras sus antecedentes, sujetos y procedimientos desestabilizadores, guardan una gran familiaridad con los que actualmente pone en práctica la contrarrevolución venezolana tutelada por EEUU.

En verdad,  la contra-reforma y la contra-revolución están haciendo provecho de los estancamientos,  rezagos, inconsecuencias y errores de gobiernos, que a nombre de la alternativa a la decadencia neoliberal -y algunos postulándose como de izquierda e incluso como revolucionarios y pro-socialistas- sacaron provecho de las oleadas populares a favor de anhelos impostergables y se convirtieron en receptáculos o canales políticos de ellos.

Errores como corrupción, burocratización, disfrute de privilegios, alianzas indebidas,  contemporización y hasta contubernios con sectores del gran capital, freno a cambios necesarios subsiguientes, temor a la profundización del post-neoliberalismo, resistencia a redefiniciones estratégicas transformadoras, “reculamientos” bajo presión, paquetazos fiscales, medidas económicas impopulares y creciente separación del pueblo trabajador como sujeto revolucionario, han gravitado negativamente.

Ajuste de cuentas con las fallas y contra-ataque

Posiblemente en Brasil se de la superposición de esos y de una parte de esos errores como factores que facilitaron y facilitan este nuevo asalto derechista-imperialista; dificultando en lo inmediato una respuesta popular multitudinaria o un apoyo masivo a Dilma como el que, por ejemplo, tuvo lugar en Venezuela a raíz del golpe que depuso temporalmente a Chávez.

Pero de todas maneras es absolutamente cierto que a partir de este asalto, de este golpe “institucional” perverso, en Brasil la contradicción-confrontación entre democracia y despotismo, reforma y contra-reforma, contra-revolución y revolución, se traslada a las calles, plazas, campos, centros de trabajo y de estudios de esa gran nación.

Y a la izquierda consecuente brasileña, a los movimientos sociales combativos, a los comunistas y revolucionarios de verdad, a las corrientes del PT no adocenadas, les toca -al tiempo de hacer los necesarios balances críticos y autocríticos que posibiliten superar fallas fundamentales- enfrentar con determinación, con democracia de calle, con movilizaciones ascendentes hacia la desobediencia civil progresiva y hacia la insubordinación popular creciente la brutal contra-ofensiva económica, social y política de corte gansteril, que de seguro implementará el régimen resultante de este asalto.

No hay de otra si se procura revertir el golpe mafioso. De la resistencia ascendente será necesario pasar a la ofensiva echando por la borda las contemporizaciones y los reformismos.

Las lecciones están a la vista: proceso de cambio que se estanca y se desgasta, la reacción contraria lo hacen retroceder y las derechas al servicio del gran capital procuran liquidarlos sin compasión alguna.

Procede aprender del revés y contrarrestarlo con energía hasta convertirlo en nuevas victorias.

Nuestro Movimiento Caamañísta-MC, y toda la izquierda transformadora dominicana, condena esa ignominia golpista. Alza su voz de aliento y expresa anticipadamente su solidaridad sin límites con el pueblo de Brasil y sus movimientos sociales y políticos contestatarios, con su resistencia a este vil asalto y con las luchas imprescindibles para rescatar la esperanza,  conquistar la democracia y lograr su plena emancipación.

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