Por: Sandy Cuevas
Santo Domingo.- El trágico tiroteo en el que perdieron la vida un padre y su hijo, y que dejó a un tercer hombre herido durante una aparente disputa por la distribución del botín robado en el barrio Libertadores de Los Alcarrizos, ha revelado el control que las bandas delictivas ejercen en esta área, donde los asaltos armados a pequeños comercios se han convertido en un fenómeno cotidiano.
El ataque a tiros en el que perdieron la vida Francisco Ramírez, alias Kiko, de 43 años, y su hijo Francis Ramírez Martínez, alias Yeison, de 26, ha dejado al descubierto, una vez más, que las bandas armadas no paran de enfrentarse a tiros en Los Alcarrizos.
Para quienes por décadas viven en Los Alcarrizos, detener los tiroteos realizados con el fin de tener el control de los atracos en el barrio no es una garantía, debido a que las bandas armadas no tienen control.
Joaquina Muñoz, quien hace décadas vende café y té en el barrio Los Libertadores, donde residían los fallecidos, asegura que por temor a los delincuentes ha dejado de salir más temprano a realizar sus labores.
Al denunciar que en su sector la presencia policial solo surge cuando sucede una tragedia, los comerciantes consideran que los tiroteos y los atracos se han convertido en algo normal.
Familiares de los fallecidos exigen a las autoridades abrir una investigación y así determinar por qué sus parientes fueron asesinados.
De acuerdo con el informe preliminar de la policía, José Ramón Frías, alias El Negro, de 29 años, quien se entregó a las autoridades, fue quien disparó al padre e hijo.
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