REDACCIÓN.- El 4 de diciembre de 2024, un jurado del condado de Tarrant, Texas, sentenció a Jason Alan Thornburg, de 44 años, a la pena de muerte por el asesinato y desmembramiento de tres personas en 2021.
Las víctimas, identificadas como David Lueras (42), Lauren Phillips (34) y Maricruz Mathis (33), fueron encontradas en un contenedor de basura en llamas en Fort Worth.
Thornburg confesó a la policía que cometió los asesinatos como parte de «sacrificios rituales» motivados por creencias religiosas, llegando incluso a consumir partes del cuerpo de una de sus víctimas.
Además, admitió haber asesinado a su compañera sentimental, Tanya Begay, en Arizona en 2017, y a su compañero de cuarto, Mark Jewell, en mayo de 2021.
Durante el juicio, la fiscal Amy Allin describió a Thornburg como «malvado», destacando la crueldad de sus crímenes.
La defensa intentó argumentar que Thornburg padecía una enfermedad mental severa, pero el jurado rechazó esta postura y lo declaró culpable de asesinato capital el 20 de noviembre de 2024.
Este caso ha conmocionado a la comunidad de Fort Worth y ha reabierto el debate sobre la pena de muerte en Texas, un estado conocido por su alta tasa de ejecuciones. La sentencia de Thornburg será revisada automáticamente por tribunales superiores, como es habitual en casos de pena capital.
Las familias de las víctimas expresaron su alivio por la sentencia, aunque el dolor por la pérdida de sus seres queridos persiste. Este trágico suceso subraya la importancia de abordar las enfermedades mentales y las creencias extremistas para prevenir futuros actos de violencia.
