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Cadena perpetua para imputado en misterioso asesinato de una joven italiana

Cadena perpetua para imputado en misterioso asesinato de una joven italiana
Cadena perpetua para imputado en misterioso asesinato de una joven italiana
Fuente externa

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ROMA.- La Justicia italiana condenó hoy a cadena perpetua a Massimo Bosetti por el asesinato de la joven Yara Gambirasio en 2010, un caso controvertido que ha protagonizado la crónica jurídica del país durante los últimos tiempos.

Un tribunal de Bérgamo (norte) condenó este viernes en primera instancia a cadena perpetua al único imputado del caso, Bossetti, después de deliberar a puerta cerrada durante toda la tarde, informaron los medios locales.

Previamente Bossetti dijo que podría ser “un cretino, un ignorante, pero no un asesino” y advirtió de que, en caso de ser condenado, la Justicia italiana cometería “el error del siglo”.

El homicidio de Gambirasio ha sido uno de los casos que más interés han suscitado en el país y, para su esclarecimiento, llegó incluso a ser necesaria una prueba genética masiva en toda una comarca.

Yara Gambirasio tenía trece años cuando fue asesinada el 26 de noviembre de 2010 en Brembate di Sopra, si bien su cadáver no fue localizado hasta tres meses más tarde, en Chignolo d’Isola.

Su cuerpo presentaba lesiones de arma blanca y un fuerte golpe en la cabeza y el 8 de abril de 2011 las autoridades hallaron en su ropa un resto genético masculino, atribuido a “Desconocido 1”.

Fue entonces cuando dio comienzo una enrevesada investigación que llevó en primer lugar a la identificación de un joven que, sin embargo, se encontraba en Perú el día del crimen.

Los investigadores concluyeron que “Desconocido 1” debía de ser un familiar de este joven y, tras extraer una muestra de la saliva presente en unos sellos, apuntaron a que el homicida era un hijo ilegítimo de Giuseppe Guerinoni, tío del joven y fallecido en 1999.

Los agentes decidieron llevar a cabo una acción sin precedentes: una prueba genética masiva a los habitantes de esta zona lombarda para estrechar el cerco e identificar vínculos con el caso.

Entre las más de veinte mil personas que fueron sometidas a este examen estaba Ester Arzuffi, madre del hoy condenado, Giuseppe Bossetti, si bien un error en la prueba desestimó por entonces su supuesta vinculación.

Un año más tarde, la fiscal Letizia Ruggeri ordenó exhumar el cadáver de Giuseppe Guerinoni para analizar su ADN y los resultados no dejaron lugar a dudas: era el padre de “Desconocido 1”, cuya identidad continuaba siendo un auténtico misterio.

Un profesor universitario se dio cuenta de que la prueba genética se había realizado incorrectamente en un total de quinientos individuos, entre ellos numerosas mujeres, ya que su ADN no fue comparado con el de “Desconocido 1” sino con el de la joven víctima.

Las autoridades volvieron a realizar la prueba genética a estas quinientas personas y del análisis emergió, esta vez sí, el nombre de Ester Arzuffi como la madre de “Desconocido 1”.

Dos días después, el 15 de junio de 2014, los investigadores señalaron como sospechoso al hijo mayor de Arzuffi, Massimo Giuseppe Bossetti, un carpintero por entonces de 44 años, casado, con tres hijos y sin antecedentes penales.

Para asegurarse, le detuvieron con el pretexto de someterle a un control de alcoholemia y el resultado emanado de las pruebas su saliva le situó como “Desconocido 1”, el dueño del resto genético hallado en la ropa de la joven asesinada.

Las pruebas de ADN destaparon además el presunto adulterio de la madre de este, de Ester Arzuffi, ya que Bossetti descubrió así que su padre era realmente Guerinoni, el conductor de autobús fallecido en 1999, cuyo cadáver fue exhumado y a quien no conoció en vida.

El 16 de junio de 2014, agentes de los Carabineros (policía militarizada) acudieron a una obra en la que trabajaba Bossetti y este, al verles, trató de escapar, una “actitud instintiva” según su defensa pero que el resto de obreros no mostró.

El 3 de julio de 2015 comenzó el proceso judicial con el que hoy fue condenado en primer grado y en el que el acusado, el único imputado, siempre se ha declarado inocente y ha reclamado en numerosas ocasiones la repetición de las pruebas del ADN.

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