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China asegura que la variante delta "no prevalece" en el país

El Gobierno chino aseguró a principios de este mes que se daban las "condiciones" para que el país ajustara sus medidas ante una "nueva situación" en la que el virus provoca menos muertes.

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Pekín.- El centro de emergencias para el control de enfermedades (CDC, siglas en inglés) de China aseguró hoy que no ha encontrado «ningún caso relacionado predominantemente con la variante delta» en el país asiático, asolado por hasta nueve subvariantes de la cepa ómicron.

«La variante delta no prevalece en China, y no se encontró ninguna variedad de esta que se haya recombinado con la variante ómicron», aseguró en rueda de prensa Xu Wenbo, funcionario del CDC.

Además, el funcionario agregó que las nueve ramificaciones detectadas en China desde diciembre pertenecían todas a ómicron, con lo que refutó rumores en línea y opiniones de científicos que aseguraban que en Pekín había casos confirmados con predominancia de la variante delta.

Según el diario South China Morning Post, múltiples variantes de ómicron estarían circulando en China, con la BF.7 y la BA 5.2 impulsando los últimos brotes. La primera de estas variantes sería la variante más transmisible, con un número reproductivo de entre 10 y 18,6 en Pekín.

Este mismo diario afirmó el fin de semana que en la capital el factor de transmisión actual de la variante delta, que dominó el año pasado, es de 5 a 6.

Bajo la nueva clasificación de la covid, que dejará de ser una enfermedad de categoría A, el nivel de máximo peligro y para cuya contención se exigen las medidas más severas, para convertirse en una de categoría B, que contempla un control más laxo, se dejará de hacer un seguimiento de los contagiados y a sus contactos cercanos.

Igualmente, no se fijarán zonas de alto o bajo riesgo según el número de infecciones, prácticas que han sido comunes durante la vigencia de la directriz de cero covid, informaron las autoridades sanitarias

En noviembre, China había anunciado una reducción de las cuarentenas obligatorias a la llegada al país hasta los cinco días de aislamiento en un hotel designado más otros tres en el domicilio, una rebaja considerable desde los 21 o incluso 28 días que llegaron a requerir numerosas ciudades en algunos períodos de 2022.

Desde que el país relajase hace unas semanas su política de cero covid y el coronavirus se propagase entre la población, numerosas voces habían cuestionado la utilidad de las cuarentenas para viajeros internacionales, finalmente suprimidas a partir del próximo 8 de enero.

El Gobierno chino aseguró a principios de este mes que se daban las «condiciones» para que el país ajustara sus medidas ante una «nueva situación» en la que el virus provoca menos muertes.

La prensa oficial comenzó igualmente hace unas semanas a minimizar el riesgo de la variante ómicron a través de numerosos artículos y entrevistas a expertos, un giro de argumento que acompañó a la relajación de algunas de las restricciones más severas.

Los cambios llegaron después de que el hartazgo ante las restricciones cristalizase en protestas en diversas partes del país tras la muerte de diez personas en un edificio aparentemente confinado en Urumqi (noroeste), con consignas como «no quiero PCR, quiero comer» o «devolvedme mi libertad».

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