El cierre temporal de la oficina de la DEA en Santo Domingo, aunque explicado como parte de una investigación interna y sin impacto en la cooperación bilateral, deja más preguntas que respuestas.
En un país estratégicamente ubicado en las rutas del narcotráfico, cualquier pausa —por breve que sea— genera inquietud y obliga a la transparencia.
La lucha contra el narcotráfico no admite zonas grises, y la mejor aliada de la seguridad sigue siendo la información clara y oportuna.