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Cinco datos que no conocías sobre la Independencia Nacional

Importante

En términos geopolíticos, desde inicios del siglo XIX la importancia estratégica de Samaná concitó la atención de las potencias europeas, especialmente de España y Francia.

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Hoy se celebra el 180 aniversario de la Independencia Nacional Dominicana, a continuación detallamos 5 datos que no quizá no conocías sobre los eventos que fueron forjando la naciente República a partir de textos del historiador Juan Daniel Balcácer, «Los Estados Unidos de América y el reconocimiento de la independencia dominicana», publicado en la Revista Clío (2020).

1- Estados Unidos duró 10 años en reconocer la independencia dominicana

En 1854 fue el año en que los Estados Unidos reconoció la independencia dominicana, y al año siguiente lo haría España, lo que agregado a los reconocimientos anteriores de Francia y la Gran Bretaña, daba al país una sólida ventaja frente a Haití, pues los gobiernos de esas naciones garantizaban la existencia de la República Dominicana.

2- Cuando circuló la carta de independencia

A mediados de 1844, cuando el pueblo dominicano decidió emanciparse de Haití y constituir un Estado nación libre e independiente, en Santo Domingo circuló un documento político llamado carta de independencia, en el cual fueron enumerados los agravios infligidos por el dominador.
En ese texto fueron plasmados los principios políticos y doctrinales que devinieron en el fundamento ideológico de la República Dominicana.

La Manifestación de los pueblos de la parte del Este de la Isla antes Española o de Santo Domingo, sobre las causas de su separación de la República Haitiana, en fecha del 16 de enero de 1844.
Su redactor fue Tomás Bobadilla, uno de los dominicanos más sabios y sagaces de la época, quien se nutrió ideológicamente de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, redactada por Thomas Jefferson y firmada el 4 de julio de 1776.

3- La guerra domínico haitiana duró 12 años

En el decurso de las cuatro décadas transcurridas entre 1844 y 1884, el pueblo dominicano padeció las consecuencias devastadoras de dos guerras internacionales y poco después los de una tercera guerra, esta vez fratricida. Esos acontecimientos bélicos, que obstaculizaron el desarrollo de las actividades económicas, culturales y educativas de la nación, fueron: la guerra domínico-haitiana, que duró 12 años; la guerra restauradora, con duración de dos años; y la guerra llamada de los Seis Años, ocurrida entre 1868-1874, lapso en el que Buenaventura Báez gobernó el país por cuarta ocasión.

4- Un enviado de EE.UU. describió la capital dominicana en 1846

El Gobierno norteamericano resolvió enviar otro comisionado a Santo Domingo, esta vez con carácter secreto y con instrucciones similares a las de John Hogan. Se trató del teniente de la Marina David Dixon Porter, quien llegó a Santo Domingo a principios de mayo de 1846. Se dice que el presidente Santana mostró gran asombro cuando se enteró de la misión Porter, toda vez que hacía poco tiempo del Informe Hogan.

Esta visita apenas duró cinco o seis semanas, pero durante su breve estadía en Santo Domingo hay quien opina que Porter “conoció el país físicamente mejor de lo que era usual para la mayoría de los dominicanos de la época”. Su “Informe”, por tanto, fue una meticulosa descripción de la sociedad dominicana de 1846, cuya población no llegaba a 200,000 almas.

Se refirió a la ciudad amurallada de Santo Domingo, por ejemplo, Porter indicó que el número de casas se estimaba en 1,500 “y están construidas según el antiguo estilo español, fuera de las chozas de los suburbios. Estas están hechas de cañas o árboles de palma y techadas con hojas de palmeras”. La población de la ciudad capital era aproximadamente de 8,500 habitantes, que “en cierta medida se compone de mujeres y niños que por mucho son más que los hombres. Esto se debe a la ausencia de los últimos [los hombres] en las fronteras, donde están sirviendo en el ejército”.

5- Cuando nació el interés geopolítico de la Bahia de Samaná

En términos geopolíticos, desde inicios del siglo XIX la importancia estratégica de Samaná concitó la atención de las potencias europeas, especialmente de España y Francia. En efecto, samaná había sido altamente codiciada por los franceses, al punto de que durante la llamada Era de Francia en Santo Domingo el general Charles Leclerc, cuñado de Napoleón, concibió un proyecto para construir allí el “Puerto Napoleón”.

En 1844 la bahía volvió a ser ofrecida a Francia en bandeja de plata, proyecto al que radicalmente se opuso Juan Pablo Duarte; y diez años después, en 1854, se dice que el general Pedro, El trinitario Juan Isidro Pérez, en carta dirigida a Duarte desde Cumaná, el 25 de diciembre de 1845, se refirió a una célebre sesión de la Junta Central Gubernativa, realizada el 26 de mayo de 1844, y en la que Tomás Bobadilla propuso ceder la bahía de Samaná a Francia. En esa reunión solo Duarte elevó su firme protesta ante Santana se mostró dispuesto a negociar el usufructo de la bahía con los Estados Unidos.

Ahora, en 1866, la opinión pública de nuevo centraba su atención en la cuestión de Samaná, mientras cabilderos locales y aventureros norteamericanos (William Cazneau, Joseph Fabens y Orville Babcock, entre otros) promovían ese proyecto, destacando que Samaná era el punto geográfico y estratégico ideal para establecer una estación carbonera que pudiera abastecer los navíos norteamericanos que navegaran por la región del Caribe.

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