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Colaborar o emigrar, el dilema de los puertorriqueños ante la crisis

Colaborar o emigrar, el dilema de los puertorriqueños ante la crisis
Colaborar o emigrar, el dilema de los puertorriqueños ante la crisis

shutterstock_139849105SAN JUAN.- “Debemos trabajar juntos” y “aquí no hay futuro” son las dos ideas que dominan las reflexiones estos días de los puertorriqueños, tras el reciente reconocimiento de su Gobierno de que la situación fiscal y financiera es “insostenible”.

Mientras cerca de 50.000 puertorriqueños emigran cada año a EE.UU. en busca de mejores perspectivas vitales y laborales, quienes se quedan en la isla se dividen entre los que se dejan llevar por el pesimismo y los que confían en que un trabajo conjunto puede “volver a echar a andar a Puerto Rico”.

“Ahora más que nunca tenemos que trabajar juntos, pues si no lo hacemos, nos quedaremos estancados”, afirma en entrevista con Efe Gerard Estrada, un joven de 22 años que trabaja a tiempo parcial en un estante de dulces en un centro comercial de la capital puertorriqueña.

Esta semana el gobernador de Puerto Rico, Alejandro García Padilla, admitió que la deuda de 73.000 millones de dólares que arrastra la isla “es impagable” en los términos actuales por lo convocará a los bonistas para tratar de negociar una moratoria que le permita atender sus obligaciones con la ciudadanía.

Puerto Rico es territorio estadounidense desde 1898 y se define como Estado Libre Asociado a ese país, con Constitución propia y con un importante grado de autonomía, aunque EE.UU. se reserva apartados como defensa, moneda, inmigración y aduanas, entre otros.

Por ello, Puerto Rico recibe fondos de Washington para financiar parte de la actividad del Gobierno y multitud de programas sociales, como el Programa de Asistencia Nutricional, que beneficia a unas 670.000 familias en la isla.

“Si los EE.UU. nos va a ayudar, pues que lo haga ya”, reclama por su parte Estrada, que aún así considera necesario que “nos unamos como pueblo, porque así nos podemos ayudar unos a otros”.

En su opinión, como la de muchos otros puertorriqueños, es también urgente “apretarse los pantalones”, algo que su familia ha empezado a hacer limitando las salidas a restaurantes durante la semana.

“Algo bueno que va a traer esta crisis es que habrá más unión familiar”, explicó el joven, convencido de que de ahora en adelante las familias se reunirán más en sus casas.

Igualmente, pidió a los legisladores que se rebajen los salarios y a los empleados públicos que reduzcan sus jornadas laborales, y abogó por fomentar un espíritu de unidad entre la ciudadanía para buscar entre todos vías de superar la crisis.

Frente a este sentimiento de que colaborando se pueden encontrar vías para retomar el crecimiento económico, también es muy amplia la cantidad de gente que se reconoce pesimista ante este panorama y que no oculta su intención de abandonar la isla para buscar más alternativas en EE.UU., donde los puertorriqueños no necesitan visa para vivir y trabajar.

“Todo esto es triste. Yo no veo que haya futuro, que haya ningún porvenir y que uno diga que vamos a estar bien”, opina por ejemplo el joven artesano Sebastián Jover mientras preparaba varias chancletas que luego vende a turistas y locales.

“Puerto Rico no genera nada que podamos decir que le hace sobresalir, porque ni siquiera tenemos agricultura en gran escala. No generamos negocio y es triste, pues es un país que solo se sostiene de las ayudas” federales que recibe de Washington, lamenta este joven de 30 años.

La isla pierde anualmente cerca de un 1 % de su población y se teme que con el empeoramiento de la situación esta emigración vaya en aumento.

La joven estudiante Elizabeth Dorna recuerda que los problemas financieros de la isla se conocen desde hace 40 años, cuando en la década de los 70 a la isla, bajo los Gobiernos de Luis A. Ferré (1969-1973), Rafael Hernández Colón (1973-1977) y Carlos Romero Barceló (1977-1981), “pero nada se hizo”.

“Miro a todas partes y yo no veo en infraestructura todos esos billones que se invirtieron”, lamenta, convencida de que “la mala administración ha sido vital para la acumulación de la deuda”.

“Es injusto que ahora todo eso lo esté pagando el pueblo”, resaltó a Efe Dorna.

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