San Sebastián (España).– Colin Farrell es un ludópata en los casinos de Macao en ‘Maldita suerte’, la película de Edward Berger (‘Cónclave’) que ambos han presentado este jueves en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián (SSIF).
Ante la que el actor irlandés, que ha padecido adicciones en el pasado, preguntaría a su personaje: «¿valió la pena?».
Lord Doyle -un irlandés pretendiendo ser un inglés aristócrata, lo que para el director es «la ironía absoluta»— representa para Farrell «la pérdida del alma en un entorno externo con una energía muy alta» y está «muy perdido en su camino».
El actor irlandés de 49 años añadió que, pese a que sus propias historias de problemas con las drogas son ya muy conocidas, «no tienes que ser un adicto para interpretar a un adicto» y, en este caso, se inspiró en la observación de jugadores en los lugares reales donde fue rodada la película.
Así, en los casinos de Macao y Hong Kong asistió a escenas como una partida entre dos jugadores en la que la banca del casino ganó 24 millones de dólares en solo cuatro horas, ha relatado.
El lado espiritual
La película, que es una adaptación del libro de 2014 ‘The Ballad of a Small Player’ (‘La balada de un pequeño jugador’), del escritor británico Lawrence Osborne.
Tiene una dimensión espiritual y fantasmagórica conectada con las creencias religiosas chinas en la que el personaje de Farrell va de la mano de la actriz Fala Chen hacia un lugar de salvación.
«En la película hay muchas referencias a muchas clases de religión, como el budismo o el taoísmo. Yo no soy religiosa, pero puede haber una espiritualidad en la manera en que conectan los dos personajes, que quizá se han conocido en una vida pasada», destacó la actriz.
Para el director de la película, que aseveró que a la hora de rodar su mayor influencia ha sido el cine oriental de directores como el chino Wong Kar-wai, «esto no es una película de juego, aunque suene raro», sino sobre la búsqueda de «una paz interna, una verdad o tu camino en un mundo lleno de cosas».
«En esta realidad y en esta película, los fantasmas existen como existen en la cultura china. Para mí esto fue muy educativo y realmente ha cambiado mi forma de ver las cosas», agregó Berger, que ha concebido el filme como una ópera de brillantes colores, como de algún modo ya hizo en ‘Cónclave’.