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¿Cómo controlar las emociones durante una dieta?

¿Cómo controlar las emociones durante una dieta?
¿Cómo controlar las emociones durante una dieta?

REDACCIÓN INTERNACIONAL.- La información sobre cómo cuidarnos nos rodea: parece difícil no conocer cuáles son los alimentos sanos que debemos incluir en nuestra dieta para perder peso y qué debemos evitar, y, sin embargo, las pautas nutricionales fracasan con demasiada frecuencia. La obesidad es su consecuencia más visible: cerca del 40 por ciento de los españoles tiene sobrepeso. Así lo reflejan los últimos datos del Estudio Nutricional de la Población Española, elaborado por la Sociedad Española de Cardiología (SEC).

Otros estudios, como el publicado por The Economist, ‘Cómo hacer frente a la obesidad en España: La necesidad de una mayor concienciación e integración de políticas’, sitúa a España como el segundo país de Europa con mayor índice de obesidad. Si comparamos las cifras con años anteriores, se puede observar como el porcentaje de personas obesas y con sobrepeso ha ascendido preocupantemente.

¿Por qué la dieta causa tristeza?
Atendiendo a los datos, cabe suponer que muchos de los españoles que tienen kilos de más han intentado bajar de peso una o varias veces en su vida. Pese a todo, ¿por qué no funcionan las dietas y los picos de obesidad siguen prevaleciendo?

“Hay muchos factores que dificultan la pérdida de peso y uno de los principales es el psicológico”, afirma Lidia Mateos, nutricionista de Dinut, web especializada en dietética y nutrición. La experta señala que la falta de objetivos realistas es uno de los motivos por los que es tan difícil seguir una dieta. “Lo primero que hay que hacer es marcarse un objetivo factible y dividirlo en pequeños retos”, apunta.

Otro de los principales obstáculos cuando se hace dieta es pensar que, siguiendo unas pautas durante un tiempo determinado, adelgazaremos de forma permanente. Mateos indica que esto no es suficiente. “Hacer dieta sin cambiar de hábitos no sirve de nada. Si se hace dieta unos días y luego se vuelve a comer mal, lo más probable es que recuperemos el peso perdido”, advierte.

Este eterno efecto yoyó puede alterarnos psicológicamente. Al ver que no se logra bajar ese peso de forma definitiva, es frecuente que muchas personas acaben estando a dieta toda la vida, algo que también repercute en las emociones. Así lo explica Sara Montejano, psicóloga sanitaria en Psicoglobal, consulta psicológica online. “Hacer dieta es en sí mismo estresante, pues lleva implícito un cambio de hábitos, restricciones y nuevas conductas alimentarias que pueden provocarnos ansiedad”, explica. La experta añade que, durante este periodo, también es normal experimentar una sensación de pérdida, causada por el veto de ciertos alimentos, que nos conduce a la tristeza.

Por otro lado, la comida, razona Montejano, tiene un factor emocionalmente reconfortante (lo asociamos a celebraciones, reencuentros, ocio, etc.), por lo que es normal que nos refugiemos de esa tristeza comiendo. Es así como se construye un círculo vicioso de “frustración y restricción” que empieza por la dieta y acaba con el atracón.

La terapeuta apunta que estar a dieta “toda la vida” supone la constatación de que no hemos conseguido nuestro objetivo. Aparte de frustración y tristeza, la situación, puede generar “pérdida de la percepción de la autoeficacia y un déficit de autoestima” y llevarnos a hacer dietas más extremas para conseguir nuestra meta.

¿Cuándo debemos hacer un descanso entonces? Desde el punto de vista de Montejano, cuando entramos en este círculo vicioso, es mejor “parar y reflexionar sobre los objetivos y la estrategia que se va a seguir para poder adaptarla de manera eficaz a nuestras necesidades”.

Pautas para gestionar el régimen

Cambiar hábitos
Lidia Mateos recuerda que para iniciar una dieta debemos mentalizarnos de la importancia de cambiar de hábitos y hacerlo progresivamente, en función de lo que tengamos que mejorar. “Esta es la parte más complicada porque, si nunca comes verdura o haces deporte, por ejemplo, coger el hábito diario puede ser complicado. Sin embargo, todo el mundo es capaz de lograrlo”, asegura la experta.

Fuentes y profesionales fiables
Mateos resalta la importancia de acudir a un profesional, especialmente si se sufre un sobrepeso constante, porque lo más probable es que la dieta que se esté siguiendo no sea la adecuada y esto puede acabar afectando nuestro metabolismo.

En el caso de hacer una dieta sin ayuda de un especialista, es imprescindible buscar información fiable, tanto en Internet como en revistas. “Lo mejor es ver la fuente de información, los estudios que tiene la persona que habla, etc. Si lo que buscamos es información sobre nutrición, en general, lo más adecuado será que esa información venga de un dietista-nutricionista o de un técnico en dietética”, recomienda la especialista.

Meditar y dormir bien
Aparte de seguir un régimen pautado combinado con ejercicio, Mateos aconseja “evitar el estrés y dormir bien”, dos factores que influencian mucho la pérdida de peso. En algunas ocasiones puede ir bien practicar meditación o ejercicios suaves como el yoga. También mejorar nuestras dotes culinarias puede motivarnos a hacer recetas más sabrosas y evitar caer en la monotonía”, añade.

No culpabilizarnos si fallamos
Pese a nuestra fuerza de voluntad y nuestras ganas de perder peso, es bastante frecuente que algún día acabemos saltándonos la dieta o incluso darse un atracón. En algunas ocasiones, estos últimos se dan porque la dieta que llevamos está mal estructurada. Mateos explica que, si no se come nada o poco durante todo el día, pasaremos hambre y cuando lleguemos a casa y nos relajemos, es posible que acabemos atracando la nevera.

“Podemos probar a añadir más comida durante el día, como verdura, fruta, cereales integrales, legumbres o frutos secos, para evitar llegar a casa con hambre”, apunta la dietista. Sin embargo, si el atracón se da por ansiedad, el problema es que se está vinculando el nerviosismo, el estrés, el cansancio o la tristeza con la comida. En este caso, la experta recomienda acudir a un psicólogo.

Por su parte, la terapeuta añade que, si incumplimos la dieta, lo primero que hay que hacer es no tirar la toalla o pensar que hemos fracasado. “Hay que verlo como un traspiés, esto no debe hacernos renunciar a una alimentación racional y saludable”, explica. Al mismo tiempo, la especialista aconseja preguntarse qué ha podido llevarnos a esa situación: un problema de planificación, si ha sido un “premio” al cumplimiento de la dieta o para neutralizar emociones modestas. “Dependiendo de estas causas podremos poner estrategias para controlar los atracones”, apunta Montejano. Así, sugiere que, si se ha saltado la dieta porque no tenía la comida preparada, se establezca la estrategia de planificar un día a la semana para cocinar el menú de toda la semana. Por otra parte, añade que, si el atracón fue causado por ansiedad, se pueden poner en práctica estrategias de relajación o distracción que ayuden a controlar la ansiedad.

No renunciar a salir
Estar a dieta puede significar dejar de hacer planes de ocio, como salir a cenar o de fiesta, para evitar tentaciones como el alcohol y platos no permitidos. ¿Es bueno renunciar a esto si nos vemos incapaces de controlarnos? La nutricionista no lo recomienda en ningún caso. “Si se están cambiando los hábitos alimentarios, dejar de tener vida social no ayudara´”. Mateos aconseja saber de antemano que, por ejemplo, una copa contiene 300 kcal vacías, lo que ayudará a no tomarse cinco. “Teniendo la información, se pueden tomar decisiones más inteligentes y que el consumo de alcohol u otros alimentos malos se reduzca de por vida, en vez de restringirlos un día puntual porque se está a dieta”, concluye.

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