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Con ella seguimos con él, una polisemia de amor y de poderes

Con ella seguimos con él, una polisemia de amor y de poderes
Fernando Sibilio

Llega Mamá con el gas a RD$99.00 pesos, el que Papá dejó a RD$25.00 pesos. Ambos violan la ley de hidrocarburos y combustibles fósiles, la cual establece un subsidio para el consumo doméstico.  Llega Mamá, en una decisión política dentro de esa incómoda relación de posesión mutua, que, muchas veces, se produce entre el Gobernante y el poder político y social.

Llega Mamá, como oferta a una demanda de esos poderes operativos políticos y sociales del poder operante del Presidente Fernández, sin que, para ello, se tomen en cuenta las consideraciones jurídicas o estatutarias, tanto del Estado de Derecho como del propio partido de la Liberación Dominicana, sino, lo que conviene a esos intereses políticos, privados o personales.

Sería difícil descifrar la teleología del poder del Presidente Fernández, sin acercarnos al enigma de la naturaleza humana.  Muchos creen conocerle por introspección, soslayando el rigor histórico de sus hechos presidenciales, y prefieren la memoria ideológica de las “Creaciones” Gubernamentales burocráticas, las cuales venden sus pregoneros en las calles de la radio, la televisión y en la prensa escrita o digital.

Mezcla el Presidente Fernández sus recuerdos con sus responsabilidades políticas y estatales, en esta estrategia electoral de su esposa, pero, la liga a tres perfiles primarios de sus creencias, de sus deseos y de sus sentimientos.  Así aparecen en 11 años de mandato esa variada floración de amores y poderes: Políticos, sociales, académicos y económicos.  Más, es este rango patriarcal del Presidente, basado en un sistema de mitos y ficciones el que merece atención especial, en su decisión coyuntural de presentar a su esposa como precandidata presidencial.

Reclamamos la mirada dudosa y desconfiada de los lectores en ese poder político de patriarca, y en el caudillaje desencadenante de potentes poderes operativos privados, sociales, institucionales, estatales, económicos, financieros, cuyas luchas de intereses alrededor del poder político, desatan furias y rabias posicionales que se expresan y provocan sentimientos de miedo, respeto, odio, de canalla, cariño, obediencia, de abusos, sumisión, humillación y de enajenación. Comportamientos que fueron evidentes y democráticamente aceptados en el proceso electoral de 2010.

Interpretar la dialéctica y la pedagogía de seductor y de conquistador del Presidente Fernández, será la clave de sus rivales, aunque, para nosotros resulte fácil, con solo descubrir, si su poder domina sus poderes operativos o, si, es lo contrario.  Ya que la lógica en todo poder establece reglas tácitas:  Quien dispone de mayor capacidad de premiar o de castigar es quien controla y domina el poder, por ende, el Presidente y su esposa disponen y utilizan más recursos y más medios para castigar y para premiar, pero, con mejores y más efectivas tácticas para imponer su estrategia.

Considerar todos estos escenarios de esta polisemia de amor y de poder, dentro de las invocaciones de Safo a la diosa Afrodita, en esta compleja cotidianidad amorosa, en este universo político con la familia, un espacio donde todos los amores se juntan con distintas expresiones y tonalidades, tanto entre el hombre y la mujer como en la vida social y privada de cada uno de ellos.  Aunque esperamos que la familia jamás será la causa de conflictos, sino el escenario, pero, “El Pera”, en su anuncio, nos recuerda, que la familia ha sido, atrapada por modelos mercuriales nómadas.

David Home decía: “Del ser al deber no hay paso lógico”.  Viene esta cita, debido a que por el mero hecho de ser “Primera Dama” tenga las condiciones presidenciales o, que, si existe un natural y legitimo deseo de ella o de su esposo para la presidencia, consignemos colectivamente y popularmente un derecho natural para ella a la presidencia de la república.  Mereceríamos la lastima y la compasión internacional, del mismo modo que en Guatemala con el  Presidente Colom y el divorcio de su esposa, si establecemos el concepto de naturaleza amorosa como soporte normativo que le otorgue validez a una relación fáctica entre un hombre y una mujer, para un asunto de tanta trascendencia como la presidencia de la república.

Consentimos lo erótico y lo filial en una relación familiar, pero, la consigna: “Con Ella Seguimos con Él” carece de respuesta para los fines de poder político del Doctor Fernández y de la misma Doctora Cedeño, porque la relación amorosa busca que cada quien experimente su propio placer y satisfacción, de ser así, el amor erótico es egocéntrico.  Examinemos este dilema, la Primera Dama quiere hacer lo que el Presidente le pida, y el Presidente dice que él hace lo que la Primera Dama le pida.  Entonces, uno de los dos tendrá que salirse con la suya, porque la candidatura es un tranque, desde toda lógica política.

Rogamos la responsabilidad pública y democrática del Presidente Fernández, por la contradicción entre el poder y la libertad que suponen la candidatura de la Doctora Cedeño de Fernández y la reelección del Presidente en el mismo paquete estratégico, porque todo ese conflicto se desarrollará en el Partido, en el Gobierno, en el Congreso, en el Sistema de Justicia y en los órganos operativos de los poderes públicos.

Reclamamos que los enconos, las pasiones y las contradicciones, como los mismos amores por el poder político y social, se mantengan alejados del circuito de los deseos de los gabinetes económicos y políticos que rodean a los dos.  Que sus relaciones con sus rivales internos y con sus aliados electorales se desarrollen en el marco de una coyuntura intercambiable y flexible, para evitar la sumatoria cero.

Sócrates, en las “Gorgias”, dice: Que el hombre malo carece de habilidad para convivir.  Pero, Kierkegaard, con esa gran sabiduría nos recuerda, que la característica de lo diabólico es la “Reserva”.  Ese mal natural que guarda, lo que nos causa sufrimiento, o supone una traba para la realización de nuestros deseos,  Danilo Medina, José Tomás Pérez, el Doctor Domínguez Brito o el Doctor Vincho Castillo, sabrán hasta donde soportarán el  deterioro de la órbita de sus dignidades políticas.

Degradar la plenitud de los derechos vitales es el objetivo de la maldad y la tortura política.  Cuando un violador convierte a una mujer en mero objeto femenino, actúa naturalmente, pero contrario a la ética.  En la política dominicana los violadores parecen inevitables.

Pensemos, con mucha cautela y sin cobardía democrática, en el campo gravitatorio del poder político que ha logrado acumular el Presidente Fernández, pero, sobre todo, en su fascinación por conservarlo o en la obstinación de sus grupos operativos que consideran que le pertenece por derecho propio; dentro de ese campo de fuerzas que atrapa a los Gobernantes, el cual les hace olvidar que todos los poderes públicos y sus órganos operativos son inútiles sin un clima emocional de respeto a la justicia del Estado de Derecho, y sin un clima mínimo de ejercicio de la libertad, que merecen las funciones sociales y las fuerzas políticas propietarias de ese poder político delegado.

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