Conocer la frecuencia cardíaca podría ayudar a prevenir la principal causa de muerte

Según datos de la Organización Panamericana de la Salud, el sobrepeso u obesidad se ha triplicado desde los años 70 hasta la actualidad, alcanzando niveles epidémicos y afectando a personas de todas las edades.

REDACCIÓN.- La enfermedad cardiovascular (ECV) cobra la vida de 18.6 millones de personas cada año, considerándose así la principal causa de muerte en el mundo. Esta patología abarca todas las enfermedades que afectan el corazón o los vasos sanguíneos (venas y arterias), así como los padecimientos coronarios y cerebrovasculares.

El riesgo de desarrollar ECV aumenta por factores prevenibles como una alimentación poco saludable, inactividad física y exposición al tabaco, que a su vez se relacionan con colesterol elevado, presión arterial alta, diabetes o insuficiencia cardíaca; o por factores que no se pueden modificar como los antecedentes familiares.

Es esencial controlar esos factores de riesgo modificables, razón por la que, en el marco del Día Mundial del Corazón, se hace un llamado por medio de la campaña ‘Números que Importan’; liderada por AstraZeneca; que busca educar y prevenir a la población al tiempo que ofrece herramientas para entender la importancia de una frecuencia cardíaca controlada y un peso saludable.

“Lamentablemente, las enfermedades cardiovasculares siguen afectando de igual manera a hombres y mujeres, el incremento de casos diarios ha sido significativo debido a una combinación de factores de riesgo y del poco conocimiento de la enfermedad”, mencionó el Dr. Esteban Coto, director médico de AstraZeneca para Centroamérica y el Caribe.

Las funciones del corazón se pueden ver comprometidas por un sinfín de variantes, la frecuencia cardíaca y la inactividad física son algunas de ellas. Recientemente se han realizado estudios donde se demuestra que existe una relación entre la frecuencia cardíaca y el riesgo de muerte, es decir, que entre mayor sea este valor menor será la expectativa de vida del paciente.

Al nacer, las personas presentan rangos altos de frecuencia cardíaca que va disminuyendo con el crecimiento, manteniéndose estable a partir de los 20 años. Una frecuencia cardíaca normal, ronda entre los 50 y 100 latidos por minuto, sin embargo, es importante detallar que esta cifra puede verse modificada por ciertas actividades que se realicen, como el ejercicio o respuesta a diferentes estímulos como la temperatura, la posición del cuerpo, caminar, estar en reposo, entre otros.

Relacionado a la inactividad física, esta es la responsable del 5% de las enfermedades cardiovasculares. Las personas que no hacen ejercicio tienen entre un 20-30% más de probabilidades de morir prematuramente que aquellas que sí lo practican. El sobrepeso u obesidad hace que el corazón trabaje mucho más, vinculándose con la enfermedad coronaria por su impacto directo sobre el colesterol, además de ser la causa de la apnea del sueño, provocando a su vez cardiomiopatía.

Según datos de la Organización Panamericana de la Salud, el sobrepeso u obesidad se ha triplicado desde los años 70 hasta la actualidad, alcanzando niveles epidémicos y afectando a personas de todas las edades. La región de las Américas tiene la mayor prevalencia a nivel mundial, pues un 62.5% de los adultos tienen sobrepeso u obesidad, consecuencia del aumento de consumo energético versus calorías gastadas, cambios constantes en los hábitos alimenticios, poca actividad física y múltiples variaciones ambientales y sociales, combinadas con el poco desarrollo en áreas de salud de algunos países.

“Existe de forma general una falta de «conciencia» e información hacia las enfermedades cardiovasculares, por lo que invitamos a la población a que estén alerta, que realicen chequeos médicos y conozcan esos números que pueden ocasionar graves problemas de salud. Con “Números que Importan” buscamos aumentar los esfuerzos para prevenir y promover un diagnóstico temprano para el adecuado control regular y periódico de la presión arterial, frecuencia cardíaca, glucosa en sangre, colesterol y un peso saludable, lo que ayudará a cada paciente a tomar decisiones conscientes y evitar complicaciones en el futuro como insuficiencia cardíaca, infartos, derrames cerebrales y enfermedad renal crónica, entre otras,” indicó el Dr. Coto.