Crecen los años y la memoria agoniza  

Lejos de su pueblo y de su patria cuando era difícil encontrarse con un dominicano en la babel de hierro que no fuera trabajador de factoría o de construcciones ahí en ese lugar comenzaba a destacarse un hombre que llenaría vida de hermosa acciones en favor del artes, deportes, periodismo, etc…

Quien no pasaba por esa puerta le era muy difícil triunfar en ella. Wilfrido, Ventura, Villalona, los Hijos de Rey y las decenas de artistas de finales de los 70 a finales de los 90 fueron dados a conocer a través de las mano de este, dentro y fuera del estudio 84 de su propiedad.

Cronista deportivo y patrocinador de la pelea Duran, Leonard trasmitiendo en circuito cerrado en todo Nueva York.

El Madison Carnegie, Radio City, Lincoln Center fueron a través del lugar que recibía por primera vez el olor y sabor de los nuestros.

Se habla hoy en día muchos de los años dorados, pero no sería igual reconocerlo sin la presencia de este san cristobalense. New York en ese año era una ciudad peligrosa donde abundaba de todo, hasta el crimen. Atravesó este pantano y no se ensucio.  Hoy con un merecido descanso  observa desde las alturas el estancamiento, decimos nosotros, de un arte que se adormece por la brisa caribeña de una generación distinta inoculada con virus urbano.

Tejeda inicio su exitosa carrera empresarial en Nueva York, en el año 1974 y se retiró en 1995. “Creo haber hecho lo que otro promotor o empresario latino no había hecho en Nueva York y me retiro un poco cansado de tanto trabajar en la babel de hierro donde solo conocí el camino del trabajo y el ahorro”, declaro Tejeda.

Merecedor de la máxima condecoración que otorga la Patria.