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CRECIMIENTO ECONÓMICO Y POPULARIDAD POLÍTICA

CRECIMIENTO ECONÓMICO Y POPULARIDAD POLÍTICA
Bernardo Vega

Bernardo Vega.

La publicidad electoral de Danilo Medina enfatiza el contraste entre los gobiernos con alto crecimiento y poca inflación en tiempos internacionales difíciles de Leonel Fernández y el gobierno con alta inflación y fuerte devaluación en tiempos buenos de Hipólito Mejía.

La lógica tras esa campaña se basa en que la gente vota más por el gobernante que logró alto crecimiento con estabilidad de precios (“¡Es la economía, estúpido!”). Sin embargo, y sorprendentemente, las recientes experiencias latinoamericanas indican que eso no está ocurriendo en la región.

Hay un solo caso de crecimiento económico y popularidad política: Argentina. Está creciendo a un 9%, la popularidad de Cristina Fernández es muy alta y es casi seguro que se reelegirá. El hecho de ser viuda reciente de un ex presidente contribuye al fuerte apoyo que recibe. Pero en Perú la economía creció al 6% y con estabilidad de precios, pero el presidente Alan García no logró que su candidato ganara las elecciones, como tampoco ganó el ex presidente Toledo, quien también gobernó con crecimiento y estabilidad. Ganó Humala, a pesar de la bonanza durante el gobierno de García, las encuestas indicaron que al final de su mandato apenas un 14% pensaba que su país andaba en la dirección correcta. Chile está creciendo entre 5% y 6% pero el presidente Piñera tiene un índice de popularidad de tan sólo un 26%, el más bajo de los últimos 22 años. Algo parecido ocurre con Mujica en Uruguay, país beneficiado por la burbuja de los “commodities”. En Brasil se ha dado la inversa. En el 2009 su economía creció menos de un 1% y en las elecciones del 2010 ganó Dilma Rouseff, candidata del partido oficialista, pero eso se debió a que el presidente que la apoyó, Lula, terminó su mandato con un 84% de popularidad.

En el caso dominicano hemos tenido fuerte crecimiento con estabilidad de precios y muy poca devaluación, aunque a partir de la crisis que se inició en el 2008 ese crecimiento ha sido menor y los precios han subido por el petróleo y la comida importada. Pero apenas un 21% piensa que el país va por la dirección correcta y un 57% está más satisfecho con el gobierno de Hipólito Mejía, a pesar de la alta inflación y devaluación durante éste, que con el actual de Leonel Fernández.

Juan Bolívar Díaz lo explicó muy bien este fin de semana: “Hay en el PLD quienes creen que es suficiente contraponer la gestión actual a la de Mejía, restando peso al desgaste del gobierno, sobre todo cuando persiste una grave deuda social. En algunos segmentos poblacionales eso podría tener impacto, pero para la mayoría el último golpe es el que más duele”.

Y es que los peledeístas que son corruptos no guardan apariencias, no son discretos, ostentan públicamente su nueva riqueza en campos, pueblos y ciudades y es por eso que un 64% cree que hay más corrupción hoy que cuando Hipólito Mejía y aún entre los que se definen como peledeístas tan sólo un 26% piensa que hoy día hay menos corrupción que cuando Mejía.

El Danilo Medina abogar por llevar a la justicia a los corruptos, aun de su propio partido, sería mejor estrategia que seguir rindiendo homenaje al rey PIB, a pesar de que eso le crearía problemas con algunos de sus compañeros. Leonel Fernández le ayudaría si somete a algunos compañeros a la justicia.

En cuanto a la propaganda desde el Palacio mostrando que los precios crecieron más cuando Hipólito, los perredeístas deben estar recortando esas publicaciones, pues ahí se evidencia que los precios allí citados de hoy día de los productos de primera necesidad son mayores que los vigentes en el 2004, también citados, para con esos datos repetir la exitosa presentación de Leonel Fernández de ese año que mostró que los precios crecieron tanto que no alcanzaba ni para el pichirrí.

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