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Cuando Juan Bosch llegó a los 70 años

Cuando Juan Bosch llegó a los 70 años
Victor Grimaldi Céspedes

Era un domingo por la noche y había terminado el acto de masas en el estadio del Club Cultural y Deportivo “Mauricio Báez”, con motivo del 70 cumpleaños de Juan Bosch. Juan Bosch acababa de cumplir sus 70 años de edad.

Nicolás Guillén sube a un automóvil a la salida del Club Mauricio Báez. Lo mismo hacen Regis Debray, Manuel Maldonado Dennis, Julio Le Riverend, Miguel Otero Silva, Pedro Mir, Virgilio Díaz Ordoñez, Marcio Veloz Maggiolo y otros.

La seguridad del Partido de la Liberación Dominicana toma las medidas de lugar, y no se puede impedir que algunos intrusos se cuelen en el auto que transporta al escritor colombiano Gabriel García Márquez, quien ya en 1979 goza de fama mundial y en 1982 alcanzará el nobel de literatura. Conocemos entonces “Cien Años de Soledad” y “El Coronel No Tiene Quien le Escriba” y “El Otoño del Patriarca”.

Delante de un grupo de amigos, García Márquez utiliza siempre el término Maestro, dirigiéndose a Juan Bosch.

No le llamaba Juan ni Bosch.
Simplemente: “Maestro”.

Al año siguiente de este su primer viaje a Santo Domingo, García Márquez le solicita a Bosch que le escriba el prólogo a “Crónica de una Muerte Anunciada”. Así aparece Bosch presentando la obra editada por “Diana” en México y Bogotá, cuando García Márquez todavía espera dos años más para ingresar al club de los premios nobel.

Con este genio en ciernes de la literatura universal nos trasladamos a conversar en el apartamento de Milagros Ortiz Bosch de Basanta, fundadora, junto a su tío y otros compañeros, del Partido de la Liberación Dominicana.

Hablaremos para nuestro semanario Vanguardia del Pueblo. Entre preguntas y respuestas aparecerán los famosos chicharrones de pollo que cocinaban en el mismo apartamento de siempre de la sobrina del escritor y político dominicano, mientras nos da vueltas el niño Juan Basanta.

Bien, señor Gabriel García Márquez, vamos a tener esta breve conversación dentro de las limitaciones de tiempo que obviamente usted tiene.
Me imagino que ustedes también tienen sus limitaciones de espacio.

Tenemos unas limitaciones porque precisamente una de las técnicas que tratamos de aplicar siempre, en la medida de lo posible, es escribir una determinada cantidad de líneas. Nosotros escribimos por líneas.
Sabemos, por ejemplo, que 140 líneas de un tipo de letras equis de la IBM nos dan una página del periódico Vanguardia del Pueblo. Ese es un buen sistema, porque tú sabes que hay una frase de alguien que dice que no tengo tiempo para escribir corto.

Bien, entonces quizás le podría hacer algunas preguntas tomando algunas frases prestadas de un famoso editorialista dominicano, preguntas sobre Nicaragua. ¿Usted que, según sabemos, ha seguido muy de cerca los acontecimientos de Nicaragua, cree que es posible que los Estados Unidos, aún en este momento después de la resolución de la OEA, puedan ejecutar algún tipo de intervención militar?

¿Cuándo sale este periódico, y cuándo sale está entrevista?

Este sale el miércoles y hoy es domingo.
Bueno, uno de los problemas de contestar preguntas sobre Nicaragua hoy es que los acontecimientos de Nicaragua van tan rápidamente que se corre el riesgo de que dentro de una hora ya la entrevista está pasada, pero con la situación de hoy yo te puedo contestar de que no me cabe ninguna duda de que la tentativa de los Estados Unidos en la OEA fracasó; y creo con absoluta seguridad que están buscando otra, con la misma fi nalidad, es decir, con la fi nalidad exclusiva de impedir una participación del sandinismo en la sucesión de Somoza, una participación que sea agresiva y que sea demasiado amplia. Lo que pasa es que el sandinismo se ganó esa participación por tener el apoyo del pueblo y estar logrando un triunfo militar que ya es indiscutible.

Aquí decimos que una cosa piensa el burro y otra el que lo apareja. En Vietnam, por ejemplo, el plan de los Estados Unidos era uno, pero resultó que no se le dio. ¿Usted cree que también ocurrirá así en Nicaragua?
Yo creo que a los Estados Unidos en Nicaragua se les hizo tarde para todo, y se les hizo tarde porque ellos jugaron una carta, y tenían todo el derecho a jugar una carta que además tenía mucha probabilidad de ser ganadora debido a la experiencia que tienen en América Latina. La carta que ellos jugaron a fondo fue que Somoza vencería sin lugar a duda al sandinismo; entonces lo que ellos están tratando desde hace tiempo es fortalecer a Somoza para que termine el sandinismo y después llegar a un acuerdo con Somoza para que se haga a un lado y poner un gobierno de la conveniencia de los Estados Unidos. Ellos apostaron a esa carta; le echaron el resto y ahora empezaron a darse cuenta de que la guerra ha llegado, pero ya es demasiado tarde. En este momento esa posibilidad no existe, porque no hay ninguna duda de que Somoza no vence a los sandinistas.

Sabemos que usted no tiene una bola de cristal en la mano, pero me parece que por la experiencia que ha tenido observando la realidad de nuestros países usted podría emitir una opinión importante sobre cuál sería el impacto del desenlace de este proceso nicaragüense.
Bueno, primeramente, a mí me gustaría empezar de atrás para adelante; siempre sería por el impacto sicológico. Es muy importante sicológicamente y moralmente para las fuerzas democráticas en América Latina que caiga un dictador. Estoy seguro de que cuando ese dictador caiga todos estaremos de acuerdo en que cayó el primer dictador, no que cayó ese dictador y las cosas quedaron así. Si se cae uno yo estoy seguro de que eso continuará como dominó; de manera que sicológicamente es muy importante que se caiga Somoza y se caiga un primer dictador. Ahora bien, en el mismo orden, es decir, en el orden en que estoy, de atrás para adelante, es muy importante porque Nicaragua es como una especie de centro de gravedad de Centroamérica.

Centroamérica ha sido una región muy crítica tradicionalmente en América Latina porque es la región de las famosas repúblicas bananeras, la región de los grandes dictadores místicos, y estoy convencido de que la caída de Somoza iniciará inmediatamente un proceso de redemocratización de la América Central que será muy importante.

En los últimos días los Estados Unidos evidentemente han tratado de involucrar a cuba en Nicaragua. ¿Qué puede usted expresar sobre esas versiones norteamericanas?
Los Estados Unidos necesitan el pretexto de una intervención cubana para poder intervenir ellos. A ellos les vendría como anillo al dedo una intervención cubana para decir que entran en defensa de la democracia y contra el comunismo, pero yo le puedo asegurar que no hay la menor posibilidad de que Cuba intervenga en Nicaragua, o que intervenga en América Central, porque conozco a los cubanos; son gentes sumamente inteligentes, sumamente lúcidas políticamente, y ellos se dan cuenta de que las condiciones en América Central, en América Latina, no están dadas para una participación solidaria de Cuba semejante a la que ha habido en África; y no solamente eso, sino que son extremadamente cuidadosos (los cubanos) en su relación con Nicaragua, porque ellos saben que Estados Unidos están buscando encontrar por lo menos un alfi ler mandado por Cuba a Nicaragua, y están buscando un pretexto como ese para intervenir. Yo le puedo asegurar una cosa: Cuba no dará de ninguna manera el pretexto para que los Estados Unidos intervenga en Nicaragua o en cualquier otro país de América Latina.

Su amigo y nuestro presidente de Partido, compañero Juan Bosch, dijo en la reunión de Caracas de los ex-presidentes latinoamericanos, que la democracia representativa no es solución a los problemas en la América Latina, entre otras razones, porque la democracia representativa es el resultado del desarrollo del capitalismo y que para el desarrollo de la América Latina, el camino es el socialismo; pero el compañero Bosch decía que en los países donde hay dictaduras él y nuestro Partido están de acuerdo en apoyar la lucha por la democracia, por las libertades llamadas democráticas, incluso junto a los demócratas representativos. Así vistas las cosas, ¿cuáles son las perspectivas que usted le ve a América Latina en estos momentos, o bien haciendo el análisis en general o bien en una clasifi cación de países por partes?
Es muy difícil hacer pronósticos de tipo general en América Latina. Las condiciones en cada país son diferentes. Habría que tratar de hacer un análisis, país por país, y eso sería muy largo, muy complicado.

Vayamos, por ejemplo, al caso de las dictaduras que hay en el Cono Sur, como en Uruguay, Chile y Argentina. ¿Cómo ve usted el futuro de esos países?
Lo que yo creo en general es que el fascismo está en retroceso en América Latina.

El poder de los pueblos, la vocación democrática de los pueblos de América Latina es tan grande que el fascismo nunca logra hacer proyectos a largo plazo, sino que cada vez los hace a plazos más cortos.

Ante una situación como la que está viviendo América Latina hoy, el fascismo lo único que puede hacer son proyectos de emergencia con el fi n de retrasar ciertos procesos, pero tarde o temprano se encuentra ante el muro y se ve obligado a ceder ante la presión de los pueblos. Hablando de las dictaduras militares, creo que el fascismo que les dio vida ha entrado en ese proceso de desgaste en todos los países del Cono Sur, inclusive en el Uruguay, que parece tan oscuro y tan impenetrable y tan difícil de interpretar por falta de información. No hay ninguna duda de que las dictaduras entran en receso. En el Brasil, en la Argentina, aún en Uruguay, aún en Chile, las dictaduras están buscando soluciones para salir del hueco en que ellas mismas se metieron.

Las dictaduras fascistas, las dictaduras militares en América Latina tienen ya poco que hacer.

La última pregunta política: Hay países como por ejemplo República Dominicana, Costa Rica, México, Colombia, que tienen en el aspecto político más o menos una situación parecida; es decir, están operando en una u otra medida las instituciones democráticas representativas; en unos países más, en otros países menos; aparentemente, ¿verdad?, porque detrás de la apariencia hay una realidad compleja. En estos países donde se da esa situación, ¿qué puede hacer la verdadera izquierda marxista que tiene una opción socialista, pero en sus diferentes matices? ¿Cómo puede enfrentar ese proceso? ¿Usted cree que hay que abogar por la unidad? ¿Cree que es factible esa unidad?
Yo creo que lo único que tiene que hacer la izquierda revolucionaria es tratar de hacer la revolución a toda costa. Ahora, la revolución tiene caminos muy diferentes, de acuerdo con las condiciones de cada país. En lo que no deben equivocarse las izquierdas es en el juicio que deben hacerse acerca de determinar qué debe hacerse en cada uno. Ahora, hay algo, diría un dogma, yo, que soy antidogmático por excelencia: yo diría que sin la unidad las izquierdas no pueden aprovechar ninguna de las opciones que se les presentan en América Latina; y por eso creo que la unidad de las izquierdas es algo esencial en nuestro continente.

Dentro de esta última pregunta y excúseme que hayamos extendido esta entrevista, el caso venezolano, por ejemplo, la unidad de las izquierdas allí (en las elecciones municipales de junio de 1979 en Venezuela, sacaron más del 19 por ciento de los votos, ¿es factible el tipo de unidad coyuntural, es decir, una posible unidad electoral también?
En Venezuela las izquierdas pasaron por una larga experiencia de luchas armadas. La realidad convenció a las izquierdas venezolanas, prácticamente a todos los sectores de la izquierda venezolana, de que la lucha armada no podía continuar; de que las condiciones de 1957 habían cambiado para 1961. Yo no digo que fuera incorrecto en el momento en que lo hicieron; las condiciones cambiaron y yo creo que las izquierdas venezolanas tuvieron la inteligencia de cambiar sus métodos de lucha, y últimamente hay una tendencia marcadísima hacia la unidad; yo creo que eso es correcto. Las izquierdas venezolanas han demostrado ser muy inteligentes, muy lúcidas, y entre ellas hay un partido al cual yo le tengo un afecto especial, que es el MAS (Movimiento al Socialismo) que dentro de las izquierdas ha demostrado ser la mayor fuerza, y que hoy es uno de los que propician y promueven con más entusiasmo la unidad.

A cada rato recibimos en la República Dominicana una versión de las agencias de prensa, de la AP, la francesa AFP, la UPI, de cualquier agencia, en el sentido de que usted no está escribiendo o está escribiendo y lo está guardando para darlo a conocer después, porque está esperando que caiga Pinochet; en fi n, una serie de versiones que no sabemos hasta qué punto responden a su disposición de hacer algo determinado; ese algo determinado que seguramente usted piensa hacer con su obra literaria futura.
Mira, la verdad es que hace unos cuatro años, cuando terminé El Otoño del Patriarca, tomé la decisión de no publicar (yo no dije escribir) nada de literatura mientras no se cayera Pinochet.

Era una decisión que tenía, que podía ser tomada con toda la vanidad y toda la arrogancia que podría parecer, pero al tomarla tenía la pretensión de presionar sobre un gran número de lectores que tengo o creo tener, y no es una revelación porque todo el mundo lo sabe, para que contribuyeran a la lucha contra la dictadura de Pinochet. Ahora bien, dije que no publicaría, no que no escribiría. En realidad tengo un proyecto de sesenta cuentos latinoamericanos en Europa; de esos sesenta debo tener escritos unos nueve, entre nueve y doce, porque hay varios que tendría que revisarlos, y no estoy seguro, pero el hecho es que si Pinochet se cae mañana, veinticuatro horas después, puedo publicar un libro de muchos cuentos, de los cuales estoy satisfecho.

Pero más aún; yo que soy un realista político me atrevería a decirte una cosa con la misma arrogancia y la misma vanidad con que tomé la decisión de no publicar nada de literatura hasta que no cayera Pinochet; te lo voy a decir ahora mismo: yo estoy dispuesto a publicar ese libro mañana sin que se caiga Pinochet a condición de que Pinochet resuelva el problema de los desaparecidos, el de los presos políticos y el de los chilenos exiliados por su dictadura fascista.

Muchas gracias, y seguimos disfrutando de unos sabrosos chicharrones con pollo y jugo de naranja servidos por la compañera Milagros Ortiz Bosch de Basanta.

Domingo 1 de julio de 1979

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