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Cuatro juramentaciones en medio de crisis

Cuatro juramentaciones en medio de crisis

En 1930, 1982, 2004 y 2020 cuatro presidentes dominicanos se juramentaron en medio de una gran crisis económica.

El “crack” de Wall Street que dio inicio a la gran depresión tuvo lugar apenas cinco meses antes del golpe de Estado de Trujillo de febrero de 1930. Ese año los precios del azúcar, el cacao y el café se desplomaron, resultando en una disminución del valor de nuestras exportaciones de un 35%. Al bajar el circulante (usábamos el dólar por lo que eso era automático) las importaciones se redujeron un 43%. Siendo los impuestos de arancel de aduanas los principales tributos, el gobierno recaudó 39% menos. Un Bosch con apenas 21 años fue testigo de la situación y luego escribiría: “Los empleados públicos no cobraban su sueldo, las carreteras no podían ser reparadas, el comercio se paralizaba y hasta el ejército iba quedándose sin ropa y sin zapatos… los dueños de casas de alquiler no cobraban sus alquileres, los campesinos vendían su producción por centavos, gran número de familias que tenían cocineras y sirvientas tuvieron que despedirlas, autos y camiones tuvieron que ser puestos fuera de circulación porque sus dueños no podían pagar las reparaciones, comprarle gomas y aún gasolina y aceite…”

La Constitución de entonces establecía que el Congreso tenía que ratificar el resultado electoral y era dominado por horacistas enemigos de Trujillo. El certamen había sido fraudulento y bajo el terror, pero los congresistas hacía meses que no cobraban y Trujillo les prometió poner eso al día si levantaban la mano. Así hicieron. Sería tan solo a partir de 1939, con los gastos militares necesarios para la cercana Segunda Guerra Mundial que se salió de esa depresión. Pero en nuestro país, bajo un régimen dictatorial, ni el pueblo ni los políticos pudieron protestar, mientras en el resto del mundo predominaban las huelgas y cambios de gobierno.

Entre 1982 y 1985 se dio en América Latina y el Caribe lo que se denominó “la década perdida”. En agosto de 1982, coincidiendo con la juramentación de Salvador Jorge Blanco, México anunció que no podía pagar su deuda lo que paralizó los préstamos soberanos. La tasa de interés “prime” llegó al 21.5% y la recién creada OPEP logró subir los precios del petróleo. Todos los países latinoamericanos y del Caribe dejaron de crecer y 17 de ellos tuvieron que acudir al FMI, incluyendo una República Dominicana cuyas exportaciones bajaron un 35%. La devaluación fue la regla general en la región con la consecuente inflación que en Santo Domingo fue de 24% en 1984 y 35% en 1985. Fue dentro de esos fuertes constreñimientos que el gobierno tuvo que racionalizar el sistema cambiario, pues perduraba el patrón de un dólar por un peso pero también un mercado paralelo con una “prima” en manos de casas de cambio. El valor de la moneda se unificó en base a un sistema de libre flotación a través de la banca comercial, política que se ha mantenido desde entonces. También se eliminó el tope a la tasa de interés. El costo político fue muy alto, incluyendo pérdidas de vidas y el partido de gobierno no ganó las elecciones de 1986.

En el 2003 el segundo banco privado más grande, Baninter, quebró fraudulentamente y su dueño, Ramón Báez Figueroa, fue condenado a diez años de cárcel. El presidente Hipólito Mejía tomó la decisión de honrar a todos los depositantes, hasta a los más grandes y hasta a los que tenía Baninter en paraísos fiscales. Alegaría luego que lo hizo para preservar el sistema bancario, aunque muchos opinan que no debió haber honrado los depósitos de los muy ricos. Con plata inorgánica del Banco Central, emitida por cuenta de la secretaría de Finanzas, dinero que se debe todavía y que se conoce como el déficit cuasi fiscal, se pagó a todos los depositantes. Esa expansión extraordinaria del medio circulante provocó una fuerte devaluación e inflación e hizo que el partido de Mejía perdiese las elecciones el año siguiente.

Finalmente (¿?) hoy día el mundo entero enfrenta una pandemia con gran decrecimiento y desempleo. Todos soñamos en que tendremos una vacuna. Para las crisis de 1930, 1982 y 2004 no había vacuna pues la enfermedad era financiera. Pero ¿qué hacer en lo que aparece la vacuna?

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