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Cuidemos nuestra casa, el planeta tierra

Cuidemos nuestra casa, el planeta tierra
Miguel A. Matos

Miguel A. MatosEstamos viviendo en un mundo  que cada día está siendo afectado por la contaminación ambiental  y no hay dudas de que los culpables de esa situación son sus propios habitantes, que todavía no han aprendido a cuidar y a mantener limpio su hábitat, que es nuestra casa, el planeta  Tierra.

La contaminación y la degradación del medio ambiente causan la muerte prematura de 12.6 millones de personas al año, cifra 234 veces superior a la que provocan los conflictos armados.

Así  lo revela un informe que fue presentado en la segunda Asamblea de las Naciones Unidas para el Medioambiente que se reunió en Nairobi, con la participación de delegados de 173 países para establecer  acuerdos que permitan un desarrollo sostenible.

La contaminación ambiental, debido a los gases de invernaderos,  está afectando la capa de ozono, que nos protege de los rayos solares, ha afectado el clima, ha aumentado la temperatura, ha producido el derretimiento de los polos,  sequias y al mismo tiempo inundaciones,  desapariciones de ríos y de lagos, escasez de alimentos, la aparición de peligrosas plagas y enfermedades difíciles de controlar.

Hoy día en República Dominicana  tuvimos hace varios meses un período de sequía que mermó la producción agropecuaria, pero ahora estamos sufriendo  de fuertes aguaceros, que han producido inundaciones  en la capital  y en algunas poblaciones del interior. La deforestación está a la orden del día, pese a la existencia de un ministerio que tiene que ver con el medio ambiente.

Actualmente nuestras economías matan a mucha gente en el nombre del desarrollo, una de cuatro  o cinco muertes prematuras son causadas por nosotros mismos.

Qué nos enseña la Palabra de Dios sobre la ecología y el medio ambiente. La responsabilidad de los creyentes.

  Cuidemos la creación: Hay muchas cosas que podemos aprender de la forma postmoderna de ver el mundo. Una de ellas, es el cuidado y preocupación por la naturaleza, algo que los cristianos a menudo descuidamos y que forma parte del plan redentor de Dios.

Es triste que los cristianos hayamos abdicado de una enseñanza bíblica tan importante y nos hayamos dejado arrastrar por la vorágine consumista que está abusando y destruyendo la creación de Dios. Hemos de tener la humildad de reconocer que muchas personas no cristianas y desconocedoras del principio de ser mayordomos de la creación nos han aleccionado y guiado en este proceso.

Los capítulos 1 y 2 de Génesis nos enseñan que Dios es el creador de todo lo existente. La creación, aunque diferente del Creador, refleja su carácter, del mismo modo que una obra de arte refleja el carácter del artista que la llevó a cabo.

En Génesis 1:31 se nos menciona que tras acabar la creación, el propio Dios declaró que todo lo creado  era bueno en gran manera. Es importante esta afirmación, ya que al ser declarada buena por Dios, la creación tiene un valor intrínseco, es valiosa en sí misma, no lo es por el hecho de que contribuya al sostén del género humano, no lo es sólo porque nosotros podamos sacar provecho de ella. En Génesis 1:26-28 leemos que el ser humano recibió de parte de Dios el mandamiento y responsabilidad de hacerse cargo del cuidado de su creación. El texto bíblico dice  “ejerza dominio”.

Para no ir muy lejos, en Latinoamérica se encuentran ocho países que atesoran cerca de un 70% de la biodiversidad del planeta. Sin embargo, gran parte de su población no es consciente de esa riqueza. El medio ambiente sufre graves amenazas como la deforestación, contaminación y sequía. Según varios científicos, países como Brasil, Colombia, Costa Rica, México, Bolivia, Ecuador, Perú o Venezuela, forman parte del grupo de naciones con mayor variedad de fauna y flora del mundo, registran serios problemas medioambientales a los que prácticamente ningún gobierno ha respondido de manera adecuada.

En Latinoamérica se localiza un tercio de la deforestación mundial, lo que concentra el 22% de los bosques nativos, el equivalente a más de 860 millones de hectáreas. Por ejemplo, en Brasil, país con mayor índice de biodiversidad, el año pasado fueron devastados 7.464 kilómetros cuadrados de la Amazonía, que equivalen a cinco veces el área de Sao Paulo, la mayor ciudad sudamericana.

En Colombia se calcula que unas 300.000 hectáreas de bosque se destruyen cada año por causa directa de la producción de droga. Para producir un gramo de cocaína se destruyen en promedio cuatro metros cuadrados de bosque. Algo muy dañino para el futuro del país, a parte de la destrucción de la sociedad por el consumo de estupefacientes, también se están cargando el medio ambiente.

Por otro lado, la tala de árboles para hacer carbón, a un ritmo de 30 millones de ejemplares al año, amenaza con convertir en un desierto a Haití, que actualmente ya sólo tiene una cobertura boscosa de apenas un 2%. Como medida para contrarrestar este problema, Paraguay implementó la ley de “Deforestación Cero” con la que ha logrado reducir las hectáreas taladas, pero no es suficiente para paliar el enorme problema. A la deforestación se suman otras catástrofes medioambientales por contaminación, generada especialmente por minería y los desechos tóxicos, así como por falta de agua.

Cuba afronta una complicada y prolongada sequía en buena parte del país, el año 2009 fue uno de los cuatro menos lluviosos de los últimos 109 años en la isla. En Argentina, concretamente en la cuenca Matanza-Riachuelo, que marca el límite sur de Buenos Aires y acoge a una población de cinco millones de personas en su mayoría en condiciones precarias, es desde hace décadas el curso de agua más contaminado debido a que recibe unos 88.500 metros cúbicos anuales de desechos industriales.

En Bolivia, los principales problemas vienen también por explotación minera, según donde el nivel de plomo detectado rebasa en tres veces el valor de 0,05 miligramos por litro permitidos en la Ley de Medio Ambiente. A eso se le suman las toneladas de mercurio procedentes de la actividad minera de países como Brasil y Venezuela. También Perú vive una situación crítica en La Oroya, una localidad del centro del país considerada la ciudad más contaminada de Latinoamérica, donde muchas persona tienen graves problemas de salud debido a los altos índices de contaminación de partículas de metales liberadas por el complejo metalúrgico.

Chile todavía vive las consecuencias por la contaminación por plomo y arsénico en Arica, ciudad en el límite con Perú, donde a mediados de los años 80 se depositaron 20.000 toneladas de desechos tóxicos. En Ecuador, la multinacional Chevron-Texaco está acusada por las comunidades indígenas de haber provocado un grave daño ambiental en la zona de la Amazonía. La explotación petrolífera está en el centro de lo que ha sido calificado como el peor desastre ecológico de la historia de Estados Unidos, pues el  recordado vertido del golfo de México ha liberado millones de litros de crudo procedentes de un pozo submarino operado por British Petroleum.

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