Cuiden las niñas, los sustractores andan sueltos

Lillian Fondeur

@lillianfondeur

La historia se construye en hechos y se cuenta con palabras, las palabras, a veces cómplices del poder, ocultan, modifican o visibilizan la realidad.  Para el diccionario de la Real Academia sustraer significa separar, apartar y extraer.

Para nuestro Poder Judicial y el Legislativo tiene otros significados:

Sustracción es: llevar una persona menor de edad a un motel y darle alcohol.

Sustracción es: cuando una persona menor de edad  pide ayuda para su abuelo, ofrecérsela  a cambio de fornicar con ella.

Sustracción: es cuando un adulto presiona a una niña de 13 años para que no lo denuncie por violación.

Sustracción es: tener sexo con una persona menor de edad.

Sustracción es: cuando un adulto penetra su falo en la vagina de una niña de 13 años.

Sustracción es: cuando de forma reiterativa por un periodo de seis meses un adulto limpia su sable en los órganos reproductores de una niña que aun no termina de desarrollar su cuerpo.

Sustracción: es prometer a una niña sacarla de la pobreza a cambio de dejarse  penetrar por un adulto.

Sustracción: es ofrecer una casa amueblada a una niña de 13 años a cambio de tener sexo con ella.

He citado todas estas versiones distorsionadas de la palabra sustracción. ¿Serán estas acepciones las que en lo adelante predominarán en nuestra sociedad? Si es así, que nos den temprano una clara señal para empezar a prepararnos para la sociedad de miedo que tendremos: una nación que reivindique la bonhomía de los “sustractores” y condene a las niñas a vivir encarceladas en sus propias casas.

Hay quien dice que en el caso reciente los familiares son cómplices de la violación, porque aceptaron dinero. Habría que mencionar también una gran parte de las y los compañeros de partido, del Congreso, y  del Poder Judicial.

Otros me dicen: “Es que la familia es muy pobre”. Pero les diré algo: Todos los pobres no venden sus hijas. La pobreza no es sinónimo de vender los hijos. El que entrega una hija al mejor o peor postor debe ser juzgado por ese crimen.

Las autoridades nos están rigiendo por un machista refrán gallero: “vecina cuide su gallina que mi gallo anda suelto”.

En este caso, sin embargo, yo diría: madres cuiden sus niñas que andan violadores sueltos, han logrado representar a los partidos políticos y formar parte del Congreso Dominicano.

Una menor de edad cerca de un legislador de la calaña de los “sustractores” podría estar en riesgo.