Custo Barcelona y Natti Natasha llevan el glamur rebelde a Nueva York

El show se celebró en lo alto del Rockefeller Center, uno de los rascacielos más lujosos pero también más antiguos de la Gran Manzana, por lo que sólo cuenta con tres ascensores que no pudieron cumplir con su cometido con la rapidez necesaria.

NUEVA YORK.- Custo Barcelona, apoyado por la artista dominicana Natti Natasha, llevó este sábado a la Semana de la Moda de Nueva York su afán por un glamur rebelde, que rompe con las normas establecidas, a través de piezas coloristas en las que dominaron los metalizados y tejidos novedosos.

Trump, a las que considera sus musas. "El poder significa que podemos cruzar los límites de la edad, las agendas; antes el poder equivalía al control, pero puede ser suave, puede ser dar y compartir, por eso he hecho esta colección", dijo entre bastidores la diseñadora a Efe tras el desfile. Taoray Wang, nombre profesional de Wang Tao, explicó que se inspira tanto en la actriz Lauren Hutton, por su "estilo y actitud hacia la belleza, la moda y la sociedad", como en la hija menor del presidente Donald Trump, Tiffany, una milenial a la que ve "segura y sofisticada" y que lleva trajes "coloridos, femeninos y sexys". Precisamente es una de las casas de moda favoritas de la pequeña de los Trump, de 25 años, que asistió en primera fila al espectáculo enfundada en uno de los vestidos nuevos, de terciopelo oscuro, junto a su madre, Marla Maples, y la presentadora Kimberly Guilfoyle, pareja del hijo mayor del presidente Trump, Donald Jr. Las piezas que mostró la firma china estuvieron generalmente muy acentuadas en la cintura, ya fuera mediante la sastrería de las chaquetas "blazer" de estilo profesional, las lazadas que marcaban algunos vestidos o los cinturones negros que estaban superpuestos en los abrigos. La colección, llamada "Eternidad", siguió un rango de colores desde los neutros negro y gris, lisos o en discretos estampados de leopardo, serpiente, raya diplomática o "Príncipe de Gales", hasta otros más llamativos, como el naranja óxido o el amarillo yema de huevo. Wang se apuntó a la tendencia del terciopelo, que se ha visto esta semana en otros desfiles, en algunos vestidos cortos de manga larga más enfocados a la fiesta, en tonos azul noche y morado combinado con negro, y que tenían hombreras y estructura en la parte superior, otra de las notas recurrentes de su propuesta. Por su parte, el joven diseñador Christian Siriano fue un claro ejemplo de cómo el afán por la exclusividad que suele verse en las pasarelas puede desembocar en un fracaso organizativo, al dejar fuera de su desfile, que se retrasó más de una hora, a un buen número de invitados. El show se celebró en lo alto del Rockefeller Center, uno de los rascacielos más lujosos pero también más antiguos de la Gran Manzana, por lo que sólo cuenta con tres ascensores que no pudieron cumplir con su cometido con la rapidez necesaria.