Santo Domingo.– El expresidente Danilo Medina rechazó contundentemente las declaraciones del presidente Luis Abinader, quien afirmó que el 80% de los préstamos tomados durante su gestión han sido destinados a pagar deudas heredadas de los gobiernos del Partido de la Liberación Dominicana (PLD).
Medina calificó esa afirmación como “errónea y sin fundamento”, y aseguró que Abinader “parece desconocer cómo se calcula la deuda pública”. Según explicó el exmandatario, el crecimiento o reducción de la deuda responde a una fórmula sencilla: la diferencia entre los préstamos desembolsados y el pago del capital vencido.
El expresidente agregó que si el presidente Abinader realmente hubiera pagado el 80% de la deuda dejada por el PLD, el país no debería haberse seguido endeudando.
Sin embargo, señaló que en los más de cuatro años de gestión del actual gobierno, la deuda ha crecido en más de 24 mil millones de pesos, lo que evidencia, a su juicio, una contradicción clara en el discurso oficial.
Durante un acto de celebración en Santiago con miembros y simpatizantes del PLD, Medina sostuvo que todos los gobiernos tienen la responsabilidad de continuar pagando los compromisos financieros del país, y consideró “insólito” que Abinader destaque como un logro lo que es una responsabilidad ordinaria del Estado.
En ese mismo evento, realizado en el pabellón del Club Plaza Valerio en el sector La Joya de Santiago, Medina estuvo acompañado por miembros del Comité Político del PLD y dirigentes provinciales, quienes respaldaron sus declaraciones y reafirmaron la postura del partido frente a la gestión económica actual.
Con estas declaraciones, Danilo Medina busca desmentir las acusaciones oficiales y posicionar al PLD como responsable de la estabilidad financiera del país, mientras critica la estrategia comunicacional del presidente Abinader.
Medina también destacó que la deuda pública es un tema complejo que requiere transparencia y responsabilidad, y advirtió que simplificar el problema solo contribuye a confundir a la ciudadanía y a desviar la atención de los verdaderos desafíos económicos que enfrenta el país.