El vertido procede de una fábrica de tratamiento de carbón que se encuentra junto al río Elk en la capital del estado, Charleston, y pertenece a la empresa Freedom Industries.
El agua del río cargada con el químico «4-Methylcyclohexane Methanol» contaminó una central de suministro de agua, lo que obligó a las autoridades a cerrar escuelas, restaurantes y bares de cinco condados.
Antes incluso de que el gobernador declarara el estado de emergencia, algunos vecinos de la zona comentaron en la redes sociales que las cañerías olían de una manera sospechosa, «a licor», explicaron.
La alarma se disparó de inmediato entre la población afectada, decenas de miles de ciudadanos, que agotaron las reservas de agua mineral de todos los centros comerciales de estas áreas.