Santo Domingo.– Hace exactamente 533 años, Cristóbal Colón desembarcó en el Caribe, marcando el inicio de un proceso colonizador que transformaría para siempre a América.
Sin embargo, lo que por décadas fue presentado como el “encuentro de dos mundos” es hoy reconocido por amplios sectores como el comienzo de un genocidio sistemático que arrasó con culturas, pueblos y territorios.
Pero no son solo cambios semánticos. En distintos países, comunidades indígenas y afrodescendientes han organizado movilizaciones y actos culturales que reivindican el 12 de octubre como una jornada de memoria activa y lucha contemporánea. En Venezuela, la marcha del 11 de octubre unió voces indígenas y afrodescendientes bajo un lema común: “Resistencia de Nuestra América”.
En el Caribe, donde el impacto del genocidio colonial fue devastador, comunidades taínas reclaman visibilidad. La exposición “¡Taíno Vive!” del Smithsonian recorre Estados Unidos mostrando la vitalidad cultural de estos pueblos que históricamente se creyeron extintos.
Mientras tanto, en Colombia, pueblos como los Arhuaco y Wayúu denuncian amenazas actuales como el extractivismo y la violencia, en lo que llaman una “continuidad colonial”. “No pedimos permiso para existir”, afirmó un líder Arhuaco, sintetizando cinco siglos de resistencia.
Incluso fuera de América, la fecha genera tensiones. En España, la celebración oficial del “Día de la Hispanidad” fue contrarrestada por protestas migrantes bajo la consigna “Nada que celebrar”.
Una lucha que trasciende fronteras
El impacto de esta fecha histórica también se siente en la diáspora latinoamericana, especialmente en Estados Unidos, donde comunidades puertorriqueñas y latinoamericanas combinan su lucha contra la discriminación racial con la reivindicación de sus raíces y la memoria histórica.
- Movimientos juveniles y organizaciones culturales usan las redes sociales para visibilizar injusticias y promover un activismo interconectado que desafía las estructuras coloniales aún vigentes, demostrando que la resistencia no conoce límites geográficos.
A más de cinco siglos del primer desembarco europeo, el 12 de octubre sigue siendo un espejo de la desigualdad histórica y el poder. Cambiar su significado no es solo un acto simbólico: es parte de una lucha viva por justicia, memoria y dignidad.
