Al ponchar a 12 bateadores sin otorgar boletos para completar el primer juego sin hit ni carrera de un pitcher de los Orioles en más de medio siglo, lo único que impidió que Means se adjudicara el primer juego perfecto en la larga historia de la franquicia fue un tercer strike en el tercer inning que cayó

ESTADOS UNIDOS.- En los 121 años que componen la historia moderna de las Grandes Ligas, ha habido solamente 23 ocasiones en las que un pitcher se ha trepado a la lomita como un simple mortal y ha alcanzado la perfección. Para cientos de miles de otros lanzadores, la perfección es una fantasía fugaz y quedarse cortos no es una falla sino una certeza. Pero nunca ha eludido a nadie como a John Means el miércoles por la tarde en Seattle.

 

Al ponchar a 12 bateadores sin otorgar boletos para completar el primer juego sin hit ni carrera de un pitcher de los Orioles en más de medio siglo, lo único que impidió que Means se adjudicara el primer juego perfecto en la larga historia de la franquicia fue un tercer strike en el tercer inning que cayó. Sam Haggerty le hizo un swing en blanco a la curva, pero al receptor Pedro Severino se le fue de las manos. Momentos después, el dominicano atrapó a Haggerty, quien intentaba robarse la segunda base. En ese momento, parecía ser una serie de eventos sin consecuencia.

Pocas horas después, Means estaba cerca de hacer historia. Su juego sin hit ni carrera vivirá con una advertencia única: Es el primer no-hitter no perfecto en el que el equipo contrario no negoció boleto, no recibió un bolazo ni se embasó por error. Efectivamente, fue el primer no-no en la historia de las Mayores en el que el único corredor se embasó porque el receptor dejó caer un tercer strike.

 

 

“Está bien – le puede pasar a cualquiera”, exclamó Means. “No tengo ningún problema con ello. Honestamente, estoy contento por haber lanzado toda la ruta. Estaba estancado en la séptima entrada, eso era lo más lejos que había podido llegar [en mi carrera]. Haber logrado lanzar la octava y la novena – realmente estoy bien feliz por eso. Pero ustedes saben, lograr un buen no-hitter – no me importa que no haya sido un juego perfecto”.

 

Severino resorteó al momento de recibir la curva con cuenta de 1-2 en piconazo con Haggerty en la caja de bateo, lo que permitió que la bola se le colara entre las piernas y se fuera hasta el backstop. El bloqueo de pitcheos y una buena recepción en general ha sido un área de enfoque para Severino desde que se convirtió en el careta titular de Baltimore en el 2019; el dominicano quedó empatado en el liderato de MLB con cinco pasbols (passed balls) en 2020, y actualmente ocupa el sótano en Carreras Derivadas de Strikes Extras de Statcast esta campaña. Había tenido siete intentos fallidos por sacar a un corredor en las bases antes de poner fuera de circulación a Haggerty.

 

“Era mi trabajo bloquear ese lanzamiento, entonces, cuando intentó robar la segunda base, traté de hacer el mejor tiro posible para tratar de ayudar a Means”, aseguró Severino. “Él habría lanzado un juego perfecto hoy si yo no hubiese dejado pasar esa curva entre mis piernas. Me sentí un poco mal. Pero aun así logró anotarse el no-hitter y al final pudimos celebrar”, según MLB.