Se tuvo que ir sustituido por Antony a diez minutos del final y en las próximas horas se conocerá el alcance de su dolencia.

REDACCIÓN.- La imagen de Neymar con la cabeza metida en la camiseta, sentado en el banquillo, mientras dos doctores le revisaban el tobillo derecho es la gran alarma de la afición brasileña.

La victoria ante Serbia es un bálsamo ante la posible lesión de su estrella, que se llevó un buen golpe en un tobillo derecho que se hinchó hasta el punto de preocupar de verdad a la parroquia brasileña.

Neymar ya se lesionó de gravedad en Brasil hace ocho años y que esa imagen se repita es la pesadilla de sus compañeros, de Tite y de la afición.

Se tuvo que ir sustituido por Antony a diez minutos del final y en las próximas horas se conocerá el alcance de su dolencia.