El pasado lunes Águilas Cibaeñas y Gigantes del Cibao completaron un cambio en donde un ex lanzador del año y un ex novato del año cambiaron de camiseta.

SANTO DOMINGO.- El pasado lunes Águilas Cibaeñas y Gigantes del Cibao completaron un cambio en donde un ex lanzador del año y un ex novato del año cambiaron de camiseta.

El cambio resultó sorpresivo para muchos específicamente por el caso del lanzador derecho Richelson Peña, ganador al premio lanzador del año hace 3 temporadas, si bien es cierto que los abridores nativos son altamente valorados, el caso de Peña presenta un declive en su rendimiento que quizá fue la clave para que Águilas se tomaran el riesgo de cambiarlo.

Analizemos primero a Peña para luego evaluar el rendimiento de Torres y buscar el por qué de este movimiento.

El derecho peña para el año 2016-17 tenía una bola rápida que navegaba entre las 90-92 millas, dicha velocidad le permitía explotar sus santo lanzamientos secundarios específicamente su cambio que es su picheo para sacar outs y ejercer el dominio que exhibió en el pasado, para 2018 se redujo levemente y andaba entre 89-91 millas, velocidad manejable para seguir sacando outs, llegamos a 2019 y sin problemas de salud evidente, el dercho descendió a 86-88, velocidad que en lenguaje evaluativo nos dice que es una recta debajo del promedio. Algo notablemente afectado por esto fue el porcentaje de ponches el cual bajo de un 22 por ciento a 11 por ciento en 2019.

Otro renglón en donde Peña descendió fue en la habilidad para generar rodados, herramienta bastante útil cuando se lanza en parques ofensivos como Santiago y San Francisco de Macoris, en 2018 peña logró un excelente 54 por ciento, este número se redujo a 37 en 2019 en una liga que tiene un 48 por ciento de promedio.

Si nos vamos a métricas mas avanzadas, miramos el FIP o Picheo independiente de la defensa, Peña tuvo métricas sobresalientes hace 3 temporadas en donde andaba por 2.88, excelente para los estándares de cualquier liga del mundo, al año siguiente subio a 3.31 y el año pasado llego a 4.09. El incremento de está métrica nos indica un incremento en cuadrangulares permitidos, BB otorgadas hombrea golpeados y un descenso en los ponches.

En el caso de Torres tenemos una situación similar pero con perspectiva de reencontrarse, en su año de Novato Torres colocó un promedio de .306 y un OPS de 800, ambas cifras por encima del promedio para la posición en Lidom, sin embargo en las últimas 3 temporadas el promedió ha bajado a 122, 246, 252 y el OPS a 341,590 y 629. Lo que representa una baja notable.

Lo que si puede que de un poco de esperanza a las Águilas es que en las ligas menores Torres tan pronto como el 2019 Torres bateo para 343 y 964 de OPS manteniendo un buen porcentaje de contacto en ese año.

Otro factor con Torres es que llega para dar estabilidad a la linea central del equipo aguilucho que se encontraría con un problema agradable si logran repetir a Edmundo Sosa, tendrían a Sosa y a Torres en el medio conformando así una línea central sólida para el equipo amarillo.

Es difícil decir un ganador en el cambio ya que en el terreno los resultados darán este veridicto, lo que si podemos decir es que ambos equipos apuestan al resurgir de dos jugadores que sus números muestran que van en direcciones opuestas.