Puerto Príncipe. – A pocas horas del partido de este viernes entre Haití y Brasil en el Mundial de 2026, el fútbol entusiasma a los haitianos en un país marcado por múltiples desafíos y que, curiosamente, se divide entre una afición histórica por la ‘canarinha’ y la pasión por su selección nacional.

En medio de las múltiples dificultades económicas y de violencia que enfrenta Haití, el partido cobra una especial relevancia para la población: se enfrentan a una selección laureada como Brasil, la que durante varias décadas ha ocupado un lugar especial entre los apasionados al fútbol en este país caribeño.

Una tensión simbólica que también se expresó en las redes sociales tras el sorteo que colocó a Haití y Brasil en el mismo grupo en diciembre del año pasado.

Un vídeo en redes sociales atribuido al pandillero Christ-Roi Chery, alias ‘Krisla’, cuyo grupo armado opera en varios sectores de la comuna de Carrefour (suroeste de Puerto Príncipe), advertía a los residentes de sus zonas de influencia que no celebraran un posible gol de Brasil contra Haití.

Un vídeo en redes sociales atribuido al pandillero Christ-Roi Chery, alias ‘Krisla’, cuyo grupo armado opera en varios sectores de la comuna de Carrefour (suroeste de Puerto Príncipe), advertía a los residentes de sus zonas de influencia que no celebraran un posible gol de Brasil contra Haití.

Entusiasmo por su selección

Un fervor que no solo se limita a la capital; se extiende a varias regiones, donde áreas de retransmisión equipadas con pantallas gigantes permiten a los seguidores seguir los partidos. En algunos casos, se distribuyen kits con televisores, generadores y antenas para compensar las dificultades de acceso a la electricidad.

En las calles se refleja la intensidad con la que se vive este mundial.

Se han instalado murales, banderas y decoraciones con los colores nacionales en varios barrios. Grandes carteles con las imágenes de los jugadores de la selección nacional adornan el paisaje urbano, reflejando un apoyo popular que trasciende el ámbito del fútbol.

Este ambiente deportivo también ofrece un respiro de la difícil vida cotidiana, brindando a los jóvenes un momento de relajación en medio de las tensiones», asegura Kenson, quien se dedica profesionalmente a dar clases de inglés.

Fútbol a pesar de cortes eléctricos

Según la información disponible, esta acción tenía como objetivo exigir un mejor acceso a la electricidad en el distrito de Carrefour durante la competición, con aproximadamente ocho horas de suministro eléctrico al día para que los residentes pudieran ver los partidos.

En varios barrios de la capital, los cortes de luz ya impidieron que algunos residentes vieran el primer partido de los llamados «granaderos», como se conoce popularmente a la selección haitiana.

El Mundial también está impulsando una notable actividad económica.

En las calles de Puerto Príncipe, los vendedores ambulantes ofrecen camisetas, banderas y accesorios con los colores de las selecciones participantes, especialmente Haití y Brasil. Las vuvuzelas se encuentran entre los artículos más demandados.

Natacha Louis, vendedora de artículos relacionados con el fútbol, ha observado «un aumento en las ventas de productos con los colores nacionales desde el inicio del torneo». Sin embargo, señala a EFE que «este auge de popularidad está desviando a algunos clientes de los productos asociados con otras selecciones nacionales, generalmente más populares».

A pocas horas del inicio del partido contra Brasil, el encuentro va más allá del aspecto deportivo: pone de relieve a un país donde se cruzan aspiraciones colectivas, deficiencias estructurales y fragilidades persistentes.

Para Kenson, un éxito contra Brasil sería «una hazaña» que probablemente «traería un inusual momento de alegría nacional». Pero, más allá del resultado, la sola participación de los granaderos se perfila como un motivo de orgullo en un contexto particularmente difícil.