Uruguay fracasó en la Copa del Mundo. La Celeste no superó la fase de grupos de un certamen en el que ocho terceros se clasificaban a los dieciseisavos de final, y su misión será ahora pensar en el futuro.
Este viernes, el equipo sudamericano perdió por 1-0 ante España, resultado que lo dejó en el tercer lugar del Grupo H, con apenas dos puntos de nueve posibles. Antes había igualado 1-1 con Arabia Saudí y 2-2 con Cabo Verde.
De esta forma, el ya lejano proceso que encabezó Óscar Washington Tabárez se mantiene como el último que superó la primera instancia e incluso siguió avanzando.
La selección del ‘Maestro‘ fue semifinalista en Sudáfrica 2010, se despidió en los octavos de Brasil 2014 y alcanzó los cuartos de final en Rusia 2018. Tras su salida, la Celeste se quedó en fase de grupos tanto en Qatar 2022 como en esta oportunidad.
Balance del ciclo de Marcelo Bielsa
El ciclo del argentino Marcelo Bielsa al frente de la Celeste comenzó en 2023 y fue de más a menos.
Nadie dudaba que Uruguay iba a clasificar al Mundial. Los resultados del equipo en anteriores eliminatorias y el hecho de que estas otorgaran un cupo más hacían pensar en eso.
La victoria ante Brasil, luego de más de 20 años sin poder hacerlo, y el triunfo en Buenos Aires frente a Argentina, por primera vez en la historia de las clasificatorias, mostraron los puntos más altos.
La Copa América 2024 y lo que le siguió marcaron la caída. Luego de tres triunfos en la fase de grupos del certamen continental, Uruguay jugó allí otros dos partidos, 12 por eliminatorias, seis amistosos y tres por la Copa del Mundo.
Fueron 24 encuentros en los que la Celeste cosechó seis triunfos, 13 igualdades y cinco derrotas. Bielsa llegó este viernes a su encuentro número 37, con 14 victorias, 15 empates y ocho caídas.
La crisis interna con Luis Suárez
En medio de todo esto se desató la tormenta. Luis Suárez renunció en 2024 a la selección y acusó al argentino de malos tratos con el plantel. Apuntó en una entrevista con DSports que los futbolistas le pedían al director técnico «que por lo menos dijera buen día».
Fede Valverde, capitán de Uruguay en los tres partidos de la Copa del Mundo, corroboró en su momento los hechos al apuntar que el goleador histórico no había exagerado.
Tras el fin de las eliminatorias y seis amistosos, el último de estos en marzo, llegó la hora del Mundial.
Bielsa presentó sus 26 convocados con la inclusión en la lista del portero Fernando Muslera, quien en 2024 se había retirado de la selección tras no sumar minutos bajo las órdenes del argentino y sin Suárez. Tampoco llevó al lateral Nahitan Nández y no contó con futbolistas que no habían sumado minutos con él o apenas lo habían hecho.
Esto no sorprendió, pues Bielsa había sido consultado, tras la dura derrota por 5-1 frente a Estados Unidos a fines del año pasado, sobre si podían aparecer caras nuevas.
Caras nuevas creo que no. Si usted me dice si veo alguna figura que merezca un sitio protagónico y con capacidad de resolver la problemática del equipo, fuera de los jugadores que cito habitualmente, no. No veo eso», aseguró.
Ya en la Copa del Mundo, el entrenador hizo dos variantes para el segundo partido respecto del primero, y ese mismo equipo fue el que utilizó en el último. De los 26 convocados, jugaron 17, y los que llegaron al torneo lesionados se fueron sin poder pisar el campo de juego.
Uruguay pagó muy caro sus problemas en el fondo y su dificultad para anotar goles. Convirtió tres, encajó cuatro y la matemática esta vez no lo acompañó: se quedó afuera y se convirtió en el único sudamericano en no llegar a los dieciseisavos de final.
Bielsa asumió la responsabilidad. También indicó en conferencia de prensa: «Lo que yo le dejo al fútbol uruguayo es nada, porque cualquier tipo de aporte que pueda hacer un entrenador al fútbol de un país en el que trabajó tres años nunca se instala si no se consiguen resultados».
El cuarto puesto en la eliminatoria no tuvo valor, el tercer puesto en la Copa América no tuvo valor y, obviamente, esta actuación no necesito definirla. Por lo cual, si usted me pregunta cómo va a ser recordado mi paso, como un paso que no dejó nada.
El contrato del argentino llegaba hasta el fin de la Copa del Mundo, por lo que ahora Uruguay deberá definir sus próximos pasos.
La Celeste deberá prepararse para la próxima Copa América y para un Mundial que lo tendrá como uno de los anfitriones, a cien años de su consagración en 1930.
