No pudo ser. Francia acabó hoy con el sueño de Marruecos en el Mundial 2026 con un contundente 2-0, aunque los Leones del Atlas demostraron que han sido una de las mejores selecciones sobre el campo, y con eso se queda la afición marroquí, que se volcó para animar a su equipo.

La expectación marcó toda la jornada en Marruecos. En las calles, el ambiente fue creciendo a medida que se acercaba el inicio de un partido en el que se jugaba mucho más que fútbol. Francia, la antigua metrópoli, eliminó a los Leones en el último Mundial.

Eso hacía mucho más intenso el duelo de esta noche para los aficionados marroquíes.

Muchos establecimientos adelantaron su hora de cierre para que empleados y clientes pudieran seguir el encuentro, y los cafés se abarrotaron varias horas antes del partido, en un clima de entusiasmo y nerviosismo.

En Rabat, decenas de miles pagaron entre 10 y hasta 100 euros por presenciar el partido en pantallas gigantes instaladas en el estadio Príncipe Moulay Abdellah, el más moderno de la capital, con capacidad para 68.000 personas.

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El público empezó a llegar al estadio cinco horas antes del inicio del choque y disfrutó de un espectáculo previo con los artistas marroquíes Stormy y El Grande Toto.

Una marea roja —el color de las camisetas oficiales de la selección— tomó las gradas y contuvo el aliento con la primera amenaza francesa, cuando el árbitro argentino señaló penal a favor de Francia tras una caída de Mbappé por una falta de Mazraoui.

La afición celebró casi como un gol propio el fallo del delantero francés y estalló en gritos de júbilo.

Pero con el primer gol de Francia, los ánimos se vinieron abajo. El silencio se apoderó del recinto y tras el segundo tanto francés, los aficionados comenzaron a abandonar sus asientos sin esperar al final del partido.

La euforia inicial dio paso al abatimiento e incluso a las lágrimas entre algunos aficionados.

«Sabíamos que el partido sería difícil. Al principio estábamos emocionados y tranquilos; celebramos cuando Bono (el portero marroquí) detuvo el penal porque pensábamos que el encuentro sería parejo. Jugamos contra un rival grande como Francia y el equipo hizo lo que pudo. La suerte no nos acompañó, así es el fútbol», se lamentaba Ahmed Husni, un aficionado asistente al estadio.

«Estamos orgullosos de nuestra selección, que siempre nos deja en fases avanzadas», agregó. «A pesar del resultado, lo aceptamos; no lo llamamos una derrota absoluta, porque el equipo dio la cara. Esperamos que en las próximas fases el equipo esté todavía mejor».

La joven Janette Ait Ben Hadda Allouch acudió al estadio con su familia. «Hemos venido desde España para tener ese ambiente», explicaba a EFE. «Me siento un poco mal. Hemos luchado un montón para llegar hasta aquí y nos esperábamos un resultado mejor, la verdad».

«No ha salido como queríamos que saliera, pero bueno, hemos disfrutado» y «algo es algo: Veremos el siguiente Mundial».