Mikel Merino, autor del gol que otorgó a España este viernes el pase a las semifinales del Mundial, nunca imaginó que pudiese vivir lo que calificó como un sueño hecho realidad, al asegurar que sus tantos en el último minuto son el fruto de su constante preparación en el campo.

Ni en mis mejores sueños me podía imaginar conseguir lo que está pasando: otra vez, un gol en el 90 que me cae dentro del área; pero, por otro lado, sí, porque siempre confío en poder hacerlo bien en el campo», indicó Merino en la zona mixta al término del encuentro contra Bélgica.

Para él supone «una locura» poder ayudar al equipo, aunque sea de manera diferente.

Antes de salir al terreno, Merino recibió la instrucción del entrenador de La Roja, Luis de la Fuente, de que saldría de número 10, y cuando terminó el partido le espetó que era increíble.

El centrocampista admitió que es «complicado explicarlo con palabras» y bromeó con que tuvo que repetir la hazaña, al no estar su familia en octavos, para que pudieran verla en directo, al tiempo que recordó que en el recreo de su infancia siempre elegía ser como sus ídolos Villa o Torres, en quienes se fija mucho.

«No me lo acabo de creer, soy un afortunado, me siento un privilegiado de poder estar viviendo esto y tener a mi familia aquí», agregó.

Aunque cree en algunas casualidades, Merino aseguró que todo «no es casualidad». «Si me ha caído tres en momentos clave es porque realmente me preparo para cuando toca», dijo.

Esto no quiere decir que os tengáis que acostumbrar a verme meter goles siempre en los últimos minutos, porque es muy difícil que pase otra vez, pero cada vez que esté en un campo estaré preparado», sentenció. 

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