La agobiante defensa de los Nuggets dejó a Curry sin anotar en los primeros doce minutos y los visitantes se aferraron a esa idea de esfuerzo en el marcaje para seguir dominando en el segundo cuarto.

Redacción Internacional.- Los Denver Nuggets tumbaron este martes a domicilio a los poderosos Golden State Warriors (86-89), que no pudieron celebrar con un triunfo el triple número 3,000 de Stephen Curry.

Los Nuggets asfixiaron al equipo con el mejor balance de la NBA con una gran defensa en la primera mitad, pero sufrieron hasta el final para imponerse a unos Warriors que llegaron a empatar el partido a falta de un minuto tras ir perdiendo en el segundo cuarto por 24 puntos.

Pese a que Curry resurgió en el último cuarto tras estar negado en los tres parciales anteriores, los Warriors no pudieron culminar la remontada.

Curry acabó con 23 puntos, 4 rebotes y 4 asistencias pero tuvo una noche muy desafortunada en la puntería (6 de 16 en tiros de campo, 5 de 14 en triples).

En cualquier caso, ese repóker desde el perímetro le sirvió para alcanzar los 3,004 triples en su carrera y convertirse así en el primer jugador en la historia de la NBA que supera los 3,000 tiros de tres anotados.

Nikola Jokic (22 puntos y 18 rebotes) y Will Barton (21 puntos, 4 rebotes y 4 asistencias) fueron los principales referentes de los de Denver.

El argentino Facundo Campazzo, clave en la defensa de los Nuggets y que anotó un tiro libre decisivo para asegurar la victoria, fue titular por primera vez en la temporada y logró 5 puntos (2 de 5 en tiros), 4 rebotes y 7 asistencias en 32 minutos.

Por su parte, el mexicano Juan Toscano-Anderson salió en el quinteto inicial de los Warriors y consiguió 10 puntos (4 de 6 en tiros), 3 rebotes y 2 asistencias en 23 minutos pero no tuvo suerte desde la línea de personal (1 de 6).

LOS NUGGETS APRIETAN EN DEFENSA

Los Nuggets explotaron el chapucero arranque de los Warriors, con 4 tempranas pérdidas de balón, y abrieron una interesante ventaja de inicio (4-12 con 7.59 en el reloj).

Nikola Jokic encontró rápidamente su ritmo en ataque, pero Andrew Wiggins, al ver a un Stephen Curry desaparecido en el inicio, se puso las pilas para impulsar a los Warriors (16-18 a falta de 4.31).

No obstante, el gran protagonista fue un muy inspirado Will Barton (14 puntos), que lideró un impactante parcial visitante de 0-13 para cerrar el primer cuarto (16-31).

La agobiante defensa de los Nuggets dejó a Curry sin anotar en los primeros doce minutos y los visitantes se aferraron a esa idea de esfuerzo en el marcaje para seguir dominando en el segundo cuarto (28-43 con 6.09 para el descanso).

Nada le salía a unos Warriors irreconocibles por la baja de Draymond Green y que parecían incomodísimos en todos los rincones de la cancha.

Las estadísticas tras la primera mitad (36-60) reflejaron la magnitud del naufragio local: los Warriors anotaron 4 de 17 en triples, perdieron 9 balones, solo contaron con 2 puntos de Curry, se estrellaron en los libres (4 de 14) y sufrieron el espléndido 57,1 % en tiros de campo de sus contrincantes.

LOS WARRIORS MUEREN EN LA ORILLA

Dado que no era su día en ataque, los Warriors copiaron la receta de sus rivales y se arremangaron en defensa para volver cuanto antes al encuentro.

Esta estrategia funcionó y los Nuggets empezaron a sudar de lo lindo al ver cómo se acercaban los Warriors (57-68 a falta de 3.15).

Sin embargo, a los de Steve Kerr les faltó chispa en ataque para darle coronar su esfuerzo defensivo y darle la vuelta al duelo (61-74).

Los Warriors volvieron a la carga y aprovecharon los minutos en el banquillo de Jokic con un Jonathan Kuminga que les permitió bajar del doble dígito (70-79 con 8.06 para el final).

Tampoco el regreso del pívot serbio a la pista alivió a unos Nuggets que temblaron al comprobar que Curry resucitaba en el peor momento.

El base por fin empezó a encestar con facilidad y los Warriors confiaron en él para una remontada heroica tras empatar el encuentro (84-84) con solo 1.04 para el final.

Sin embargo, los Nuggets mantuvieron la calma: Barton logró 4 puntos providenciales, Jokic puso un gran tapón a Kuminga, Campazzo anotó un tiro libre crucial, y la defensa colectiva impidió que Curry recibiera el balón en la última y decisiva jugada.