Buenos Aires. – Jonathan Espósito, sobrino de Diego Armando Maradona y quien estuvo junto a su tío durante el tratamiento domiciliario al que fue sometido en sus últimas dos semanas de vida, declaró este jueves en el juicio por la muerte del ídolo y contó que en sus últimos días su tío estaba hinchado, sin apetito y no quería levantarse de la cama.

Espósito, hijo de una de las hermanas del astro, María Rosa Maradona, vivía con su tío desde octubre de 2020 y estuvo en la vivienda en la que el exfutbolista falleció el 25 de noviembre de 2020, mientras cursaba un tratamiento domiciliario tras ser operado de un hematoma subdural en la cabeza.

Según aclaró el testigo, estuvo allí «como familiar», pero también «como empleado», ya que cobraba un sueldo proveniente del estudio legal que controlaba los asuntos personales y comerciales de Maradona.

Estaba mal, no se quería levantar. Estaba como más hinchado, en la última semana», declaró Espósito, quien además precisó que el astro no tenía apetito y que su voz estaba distinta, «algo ronca».

El testigo contó, además, que el día de la muerte de Maradona se levantó alrededor de las 10 de la mañana y desayunó con el resto de las personas de la casa en el jardín, mientras esperaban que llegaran la psiquiatra Agustina Cosachov y el psicólogo Carlos Díaz —ambos acusados en el juicio— para «darle la medicación» al astro.

Alrededor de una hora más tarde, según su relato, Cosachov y Díaz ingresaron a la habitación de Maradona y «dijeron que no quería levantarse».

Ahí entré yo y entró Maxi (Pomargo, secretario personal de Maradona) atrás. Vi la mano derecha que estaba colgando, y cuando le voy a levantar la mano, estaba pesada y no reaccionaba, y ahí le dije a Maxi que llame a una ambulancia», relató el testigo.

La Fiscalía expuso audios que revelaron que, esa última semana, Espósito le pidió al médico de cabecera de Maradona, Leopoldo Luque, que visitara al paciente porque no lo veía bien y le contó que su tío no tenía apetito y se había orinado encima.

A uno de esos audios, Luque respondió que había que estar tranquilos, que su tío se iba «a acomodar» y que había que «darle tiempo».

En otro tramo de su declaración, Espósito relató que aquella mañana del 25 de noviembre de 2020, previo a encontrar a Maradona fallecido, no vio ingresar a la enfermera al dormitorio y que desde el jardín, donde se encontraban a esa hora todas las personas presentes en la casa, no se escuchaba orinar a Maradona.

Este pasaje de su declaración adquiere relevancia, ya que contradice la información que la enfermera Gisela Dahiana Madrid, quien está imputada en la causa, pero será juzgada en un proceso paralelo, volcó en las hojas de enfermería correspondientes a ese día, cuya veracidad fue puesta en duda por la Fiscalía.

Además de Luque, Cosachov y Díaz, son juzgados en este proceso la doctora y coordinadora de la empresa Swiss Medical Nancy Forlini, el médico clínico Pedro Di Spagna, el coordinador de enfermeros Mariano Perroni y el enfermero Ricardo Almirón, todos acusados del delito de homicidio simple con dolo eventual.

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