Kansas City.- El norirlandés Norman Whiteside fue precoz en todo, una estrella fugaz capaz de debutar con 16 años en el Manchester United y de arrebatarle a Pelé el título de jugador más joven en la Copa del Mundo, pero también de tener que abandonar el fútbol cuando la carrera de muchos empieza a consolidarse.

Whiteside tenía 17 años y 41 días cuando debutó en el Mundial de España. Como titular y con el número 16 a la espalda, se enfrentó en La Romareda de Zaragoza a Yugoslavia, el 17 de junio de 1982.

Batió un récord de precocidad que ostentaba Pelé desde 1958, cuando debutó en el estadio Ullevi de Gotemburgo, con 17 años, 7 meses y 23 días, frente a la Unión Soviética.

Samuel Eto’o (17 años, 3 meses y 7 días en Francia’98), el nigeriano Femi Opabunmi (17 años, 3 meses y 9 días en Corea-Japón 2002) y el camerunés Salomon Olembe (17 años, 6 meses y 3 días, en Francia’98) también sobrepasaron posteriormente a Pelé, tras el que se ha colocado en la presente edición el mexicano Gilberto Mora (17 años y 240 días).

Pese a la aparición de prodigios cada vez más jóvenes, como Lamine Yamal, la marca de Whiteside sigue vigente tras 44 años, para recordar a un niño prodigio que tuvo una fulgurante carrera desde las calles de Belfast al Manchester United, donde estuvo nueve años, con un epílogo de dos temporadas en el Everton.

Allí, con la rodilla derecha deshecha, se retiró con 26 años, tan sólo diez años después de asombrar al mundo.

Luego, su interés por la medicina, tras sufrir 17 operaciones, le llevó a estudiar podología, a colaborar con la Asociación de Futbolistas para detectar problemas en las extremidades en jóvenes a punto de pasar al profesionalismo y a dar charlas motivacionales en las que, con humor, relataba cómo era el fútbol de los ochenta.

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