RÍO DE JANEIRO.- La ceremonia de clausura de los Juegos Paralímpicos de Río de Janeiro se convirtió, igual que la apertura, en una fiesta de luz y color en Maracaná que apeló con música al concepto de la biodiversidad que la organización quiso relacionar con el país carioca.

La ceremonia comenzó con el baile que un grupo de dieciséis personas en silla de ruedas brindó al público que llenó Maracaná y que a la vez vibró con las guitarras de Armandinho y Andreas Kisser, líder de la banda brasileña de heavy metal Sepultura.

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