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Desentonando de un coro superficial

Quiero desentonar.

“Me se importa” –como dicen los capitaleños- que me califiquen de extremista, radical, impiadoso o desfasado.

Quiero no parecerme, no solo a la escoria política, sino a los/as que han contemporizado y/o contemporizan con parte de ella y a los/as que portan grandes tijeras para cortar la historia en los episodios y en hechos que no les convienen.

No quiero coincidir ni con el reeleccionismo de derecha, ni con el anti-reeleccionismo de derecha.

No me interesa pasarle las manos a ninguna facción de la partidocracia o grupo empresarial con elevadas responsabilidades en el devenir del Estado dominicano en un Estado delincuente, con fuerte componentes de narco-estado.

No concilio con ninguna formas del camaleonismo, póngase disfraz de “izquierda”, “progresista”   u “opositor”.

Me resisto a guardar silencio y a encubrir una parte de los delitos e inconductas políticas de  las últimas décadas.

  • Oposición olvidadiza.

Cuando uno escucha o lee a  ciertos críticos/as y opositores/as al pacto pestilente que le abrió curso a la re-postulación del Presidente Medina, parecería que el Congreso Nacional y el Estado dominicano se pudrieron ahora y de sopetón, y que la parte podrida es solo la que responde al PLD,  al reeleccionismo actual y a sus “socios en suciedades” comprados recientemente en los mercados abiertos por el perredeismo y el balaguerismo.

Al parecer el resto de la partidocracia corrompida salvó su alma; incluidas personas y grupos que se pasaron once y doce años pegados a Leonel y al PLD, y recientemente lo hemos visto lanzados contra la corrupción, la impunidad y  la reelección de Danilo;  defendiendo una Constitución que  es la madre  y el padre de una dictadura institucionalizada altamente corrompida, plataforma del blindaje de la impunidad y el neoliberalismo, a la cual antes no se opusieron y ahora tampoco.

Parecería, además, que fue ahora que brotó el intento del Trujillo del siglo XXI, que ni Leonel  (El León-El Destino-La Señal del Líder) ni Hipólito (Papá, Llegó Papá) tienen asuntos pendientes en ese  y otros capítulos cuestionados y cuestionables.

Parecería que del Pacto pro-Frente Patriótico,  concretado en 1994, no emanó  impunidad ni clientelismo, ni sobornos, ni autoritarismo.

Parecería que no le levantaron el brazo a Balaguer, ni protegieron al genocida Pérez y Pérez, a Guaroa Liranzo, Aníbal Páez y demás truhanes de los doce y los diez años colorados.

Curiosamente, a los ex peledeistas o ex pro-peledeistas, que aceptaron  sin chistar por más de una década la alianza con el balaguerismo criminal y corruptor y las innumerables fechorías de Leonel,  es solo ahora que éstos temas peliagudos  le producen indignación.

Y si nos vamos a examinar las responsabilidades  en la putrefacción y degradación de  la democracia representativa,  la parte del perredismo convertido en perremeismo  no puede mostrar trayectorias muy alagadoras como falsamente propagan sus desmemoriados dirigentes. Apuestan a la memoria corta de la sociedad y al peso del inmediatismo.

Parecería que durante los gobiernos de Antonio Guzmán, Majluta, Jorge Blanco e Hipólito no hubo clientelismo, corrupción, tráfico de influencia, asociaciones con mafias; no hubo alianzas infames con empresarios inescrupulosos y ventajistas, ni contratos leoninos, ni intervenciones del FMI, ni tropas en Irak y Afganistán, ni minería depredadora, ni represiones, ni torturas ni jefe militares criminales…

No existió la matanza de abril de 1984, ni las políticas neo-liberales que generan indignaciones justas.

Parecería que sus legisladores no votaron a favor de la Barrick Gold ni han formado parte del mercado legislativo; mientras supuestamente sus dirigentes cuidaron de la pulcritud en el manejo del Plan Renove y se mantuvieron al margen de los latrocinios en ONATRATE y en los juegos regionales…

Nadie “amarró la chiva” en el patio de Balaguer, ni hubo Pacto Rosado, ni aprobaron darle a Balaguer el título de Padre de la Democracia… Miguel Vargas, con record de corrupción en obras públicas,  al parecer no fue ministro de Hipólito sino de Leonel.  Ninguno de sus  actuales diputados se robó dos años de ejercicio con sueldos, viáticos y privilegios de lujo.

Parecería que  fue a raíz del pacto por la reelección de Danilo que la dirección del PRD renegó de su trayectoria y de sus aportes a las buenas causas nacionales, cuando en verdad hace muchos años renegó del nacionalismo revolucionario, de la honestidad en el quehacer político, se convirtió en una Compañía por Acciones, se abrazó al clientelismo y al reparto de cargo y postulaciones, pactó con las derechas, renegó de los postulados de abril de 1965, optó por el neoliberalismo renunciando incluso hasta a los postulados socialdemócratas. Ese proceso degenerativo se inició aun vivo José Francisco Peña Gómez.

Vargas Maldonado solo representa lo más degradado de la escoria generada por esa involución, pero de ninguna manera todas las partes ni todos los componentes de la degradación. Incluso esa parte degradada se está pasando al PRM de más en más.

Es posible que los dirigentes de la mayoría agrupada en el PRM nos quieran convencer de que los protagonistas de esas fechorías políticas cometidas durante varias décadas se quedaron todos en el PRD de Miguel  Vargas…cuando a simple vista esos especímenes de la politiquería abundan en las claques diligénciales del PRM junto a los que sin ser corruptos, pero si conservadores, los toleran y hasta se le subordinan. Ni hablar de su condición, si no de fuerza satélite del PLD como el reducto PRD, si de instrumento de la gran burguesía y de la dependencia, plegado a los resultados del neoliberalismo decadente al interior del sistema dominante y anuente a la institucionalidad establecida bajo la Constitución del 2010.

Permitieron que Leonel y Miguel Vargas compraran parte de la dirección del partido y se quedaran con su matrícula, obligándolos a salir del viejo formato por limitarse a recurrir a las altas cortes controladas por los sobornadores y obviar la confrontación. Hay derechas obsoletas y derechas modernas…y hasta cibernéticas.

Y en todas ellas los corruptos que las controlan a diferentes niveles de corrupción se cuentan  “poi baisa” como dicen en mi Cibao.

  • Nada nuevo ni muy distinto para el 2016 electoral.

Una fuerza con ese pasado, esa forma de proceder y esa modernidad, tendería  a reproducir en mayor escala las deformaciones acumuladas si del rol opositor, cómodo para las simulaciones, pasa a un nuevo ejercicio gubernamental en un contexto institucional  y sistémico como el actual. El problema es estructural  y su esencia no contempla marchar contracorriente, sin todo lo contrario. Así pasó con el PLD 2004-2015

Ahora  esos “opositores” se alarman por la podredumbre exhibida en el contexto de la espuria reforma pro-reeleccionistas; pero a la vez aceptan concurrir a unas elecciones controladas por esa dictadura corrupta y tramposa, arbitrada de la peor manera por una Junta Central Electoral-JCE y un Tribunal Electoral-TSE comprometidos con el fraude; cuando lo que corresponde es desconocer desde la movilización popular esas instituciones asaltadas, viciadas, antidemocráticas, y reclamar una ASAMBLEA CONSTITUYENTE PARTICIPATIVA, POPULAR Y SOBERANA, que redefina las reglas de juego, las bases jurídica-políticas del Estado y la democracia integral que necesitamos.

Mi indignación –y la de no pocos luchadores/as consecuentes- a diferencia de la de los modernos y ex-peledianos/as tiene ya décadas expresándose sin preferencias circunstanciales ni personeros preferidos, y procura volcarse contra las raíces de la podredumbre.

Desde esta óptica es obligado desentonar respecto a esos coros supuestamente opositor, cuyos resultados ha sido siempre más de lo mismo. Ayer vimos cuan insustanciales fueron las diferencias entre Hipólito y Leonel. Ahora acabamos de presenciar en qué consisten las diferencias entre Danilo y Leonel, y así de parecida habrán de ser la de Danilo y el candidato que se le opone respetando esta institucionalidad.

  • Otro discurso y otro accionar.

Vale, pues desentonar.

Porque necesitamos que crezca otro discurso y otro accionar.

Es preciso crear paso a paso, esfuerzos tras esfuerzos, lucha sobre luchas, otra propuesta que nos saque de esos falsos dilemas entre reeleccionismos corruptos  y de derecha, y anti-reeleccionismos corruptos y de derecha, ambos dentro de esta trampa institucional-constitucional, que tiende o a legalizar la continuidad fraudulenta dictadura actual y a sus protagonistas morados (la mayor probabilidad); o, en su defecto, a situar en el gobierno y en otros órganos de la dictadura institucionalizada a otro de los componentes del sistema hegemonizado por otra facción de la partidocracia y por el mismo gran empresariado responsables del creciente desastre político-social acontecido en los últimos 50 años.

Hay que construir una propuesta que asuma la creación del PODER CONSTITUYENTE, el restablecimiento de la soberanía nacional y popular, el desmonte de la degradación neoliberal, la des-privatización del patrimonio público y natural del país, el carácter social de los sistemas de salud, educación, viviendas, energía y transporte.

Que asuma la dignificación del trabajo frente al capital, garantice ingresos familiares dignos, reducción drástica de las desigualdades sociales, reforma agraria, sanción ejemplar a la corrupción y los crímenes  de Estado de todos los colores practicados en las últimas décadas, democracia de género, fin de todas las discriminaciones, anulación de todas las concesiones mineras onerosas y dañinas y rediseño política en ese sector, defensa del medio ambiente y del equilibrio ecológico, democracia participativa bajo control de los movimientos sociales y del contrapoder popular…

Demandas y transformaciones en su mayoría ausentes en los discursos –y sobre todo en el quehacer político- de las fuerzas del electoralismo tradicional, llámese oficialismo u oposición.

Hay que desentonar rápido y con energía para enfrentar este nuevo circo de falsedades y esta nueva trampa sistémica.

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