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Desigualdad, la cruda realidad de un México que no enmienda sus errores

Desigualdad, la cruda realidad de un México que no enmienda sus errores
Desigualdad, la cruda realidad de un México que no enmienda sus errores

MÉ XICO.- México, un país con casi la mitad de la población en la pobreza, no logra frenar su enorme desigualdad aun conociendo sus debilidades, y ve cómo la situación económica de las familias puede complicarse ante un 2017 repleto de incertidumbre, alertaron hoy analistas a Efe.

“Es un problema de larga data y con décadas donde no ha habido mejoramientos del poder adquisitivo de las familias”, señaló el director general adjunto de Análisis de la Pobreza del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), Ricardo Aparicio.

En el Día Mundial de la Justicia Social, Aparicio celebró que en los últimos dos años México haya mejorado ligeramente el ingreso familiar, recuperando los valores de 2010 y ubicándose en unos 1.700 pesos al mes (unos 84 dólares) por persona, lo que permite cubrir la canasta alimentaria.

No obstante, las cifras muestran que queda mucho por hacer. En el informe Medición de la pobreza en México 2014 del Coneval, que se publicó en 2015 y tiene carácter bienal, el porcentaje de pobres en México subió entre 2012 y 2014 de 45,5 % a 46,2 % del total de habitantes hasta llegar a 55,3 millones de personas.

La población pobre aumentó en dos millones, al pasar de los 53,3 millones del estudio de 2012 a los 55,3 millones del pasado año, mientras que la gente en situación de pobreza extrema se redujo de 11,5 a 11,4 millones de personas, una disminución prácticamente marginal.

Con 80,04 pesos diarios (3,92 dólares), México tiene el triste mérito de ser, desde hace lustros, uno de los países de América Latina con el salario mínimo más bajo.

Para la experta de Escuela Nacional de Trabajo Social (ENTS) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Kenya Sánchez, en los últimos años “no ha habido mejoras”.

Y es que en 20 estados -de 32- la mayoría de la población que trabaja gana entre uno y dos salarios mínimos y en cada familia hay tantos miembros con sueldo (proveedores) como sin él (receptores).

Aunque en estas condiciones se pueden cubrir las necesidades básicas, no da “ni para medicinas, ropa o papelería en educación”.

En el resto de entidades, continuó, solo hay una figura proveedora, lo que ‘de facto’ duplicaría las dificultades de una familia para subsanar necesidades elementales, insistió.

El número de desempleados se ubicó en 2016 en el 3,5 % de la población económicamente activa (PEA) -un 57,2 % en la economía informal- un nivel bajo, no registrado desde 2007 y que, a pesar de ser positivo, ejemplifica la precariedad laboral en México.

Una realidad económica que también sufre de una brecha geográfica -urbana/rural- y de género.

La gerente del Programa de Justicia de Género de Oxfam México, Verónica Madrid, recordó que, según datos de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), por cada 50 centavos que ganó una mujer en 2016 un hombre se embolsó un dólar.

“La desigualdad es un problema multifactorial. Está el tema concentración de la riqueza en unas personas, y de ser un país extremadamente clasista y racista”, agregó la experta.

México cuenta entre sus ciudadanos con uno de los mayores magnates del planeta, el empresario Carlos Slim, que tiene una fortuna de 50.000 millones de dólares y fue el cuarto hombre más rico del planeta en 2016, según la revista Forbes.

La situación de desigualdad podría complicarse en 2017, un año que analistas e instituciones públicas auguran complicado para la economía nacional tras el vendaval de incertidumbre que trae consigo el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contrario al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

Hasta ahora, recordó Aparicio, la inflación se mantuvo baja en los últimos años, pero este 2017 se estima que rondará el 4 % o 5 %, y en enero cerró en un 4,72 % interanual, empujada por la severa alza de los precios de los combustibles del 1 de enero.

A ello se suma la depreciación del peso frente al dólar, que tras la victoria electoral de Trump pasó de rondar las 18 unidades por dólar a superar las 20, y encarece las importaciones.

“El panorama no es muy bueno. Inclusive si tomamos en cuenta la coyuntura internacional, no sabemos cómo se prevé esta parte de repatriación y los paisanos que están en Estados Unidos (tal y como busca Donald Trump). Si esto se produce, será la hecatombe”, apuntó Sánchez.

Para ella, el mayor problema es que el Gobierno se centra habitualmente en “políticas macroeconómicas” que privilegian intereses empresariales ante “un descuido total de los que significa la familia como agente económico”.

En este difícil contexto, la representante de Oxfam instó a “combatir las brechas de desigualdad” existentes desde hace tiempo en el país, promoviendo “políticas públicas incluyentes” e impulsando “cambios estructurales”.

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