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Devuelta a la Boleta del 2012: Hipólito contra Danilo

¿Un sentimiento? ¿Un deseo? O ¿Una tendencia? Definitivamente no estoy seguro de que pasa en el mercado político dominicano, pero sí estamos absolutamente convencidos de que comienza a crecer un sentimiento, deseo o tendencia entre los ciudadanos que claman por la puesta en escena del expresidente Hipólito Mejía.

En política, las estrategias exitosas de posicionamiento se traducen en la adquisición por parte de un candidato de alguna ventaja competitiva y, al momento esto no ha ocurrido. Ningún candidato opositor ha definido ventajas competitivas sobre el candidato oficialista; al parecer los candidatos opositores sólo compiten entre sí, por el título del “principal candidato de la oposición”, apostando a que al acercarse las elecciones, la polarización de la opinión pública entre oficialistas y opositores, les favorezca a ellos el extremo opositor y, de esta forma, alcanzar un porcentaje digno del electorado.

Las bases más comunes para construir una estrategia de posicionamiento de políticos son: Posicionamiento sobre soluciones, sobre beneficios o sobre necesidades específicas. Pero siempre con un enfoque competitivo. La clave es que se trata de una estrategia “en contra de”.

Más generalmente, existen tres tipos de conceptos de posicionamiento:

  1. Posiciones funcionales:

Resolver problemas de la población.

Proporcionar beneficios a los votantes.

  1. Posiciones simbólicas:

Incremento de la propia imagen.

Identificación del ego.

Pertenencia y significado social.

Filiación afectiva.

  1. Posiciones experienciales:

Proporcionar estimulación sensorial.

Proporcionar estimulación cognitiva.

Pero definitivamente un partido absolutamente nuevo y absolutamente nuevo el candidato, tienen muy pocas posiciones simbólicas y menos posiciones experienciales; por eso es que expertos en mercadeo, la mayoría de los empresarios y mucha gente común han comenzado a promover la idea de traer a escena a un candidato que en su peor momento alcanzó el 34% del favor del público y que en el pasado sorteo electoral del 2012 alcanzo un 47% de la simpatía, a pesar de un boicot a lo interno de su propio partido.

Definitivamente, el Candidato del PRM merecía esa oportunidad que los PRMeistas le han dado, pero sin dudas, él no ha logrado posicionar su figura como una opción viable para enfrentar al oficialismo en estas elecciones. Y sin duda él es quien representa el relevo generacional, pero a su tiempo, que obviamente no ha llegado.

Estamos conscientes que Luis Abinader  tiene una bajísima tasa de rechazo, lo que representa un gran potencial, que tiene un adecuado nivel de aceptación y que estos dos factores bien administrados pueden llevarlo, en el futuro, a dirigir la cosa pública desde la presidencia de la república. Pero no es menos cierto que si persiste en la aventura de enfrentarse como candidato, frente al Presidente Medina, podría someterse a una derrota tan amplia, que además destruiría su proyección de cara al futuro.

El bajo nivel de posicionamiento que ha alcanzado el partido en el mercado electoral, amenaza incluso a sus propios compañeros de partido que aspiran a cargos electivos, como a senadores, diputados, alcaldes y regidores.

En cambio el Ing. Hipólito Mejía sí tiene una posición experiencial, en la que muchos de sus compañeros de partido y una gran parte del pueblo le agradecen por una u otra razón; además tiene una imagen acabada que a pesar de la posible tasa de rechazo (la cual ha ido mermando), su gran carisma y sapiencia lo harían superar a los dos candidatos que se debaten por la preferencia opositora, pero que además lo colocaría como un digno y un serio adversario de Medina, especialmente ahora que el oficialismo esta aliado al lado oscuro del PRD, se han destapado varios casos de corrupción administrativa y cuando el público continúe observando las prácticas de competencia desleal, con el uso y el abuso de los recursos del Estado, por parte de las actuales autoridades.

El país merece tener una esperanza de cambio, merece que se castigue a los corruptos, merece a alguien capaz de ponerle fin a la impunidad y al autoritarismo, alguien capaz de afrontar los problemas migratorios, y los PRMeístas se merecen, en este momento, a alguien que con su sola imagen logre cautivar y catapultar a los candidatos de cada comunidad, para garantizarle al país unas cámaras legislativas con una diversidad partidaria, que permita detener intentos de cambios constitucionales, la aprobación de contratos leoninos que sólo perjudican al país y la introducción de nuevos préstamos innecesarios, que empeñan a las futuras generaciones.

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