Distrito Nacional.– Tras su paso por el Caribe, el huracán Melissa dejó a su paso una estela de destrucción en Jamaica, Cuba y Haití, donde las autoridades locales aún evalúan los daños materiales y humanos. En algunos lugares, como Montego Bay, las escenas eran de devastación total.
Ante la magnitud de la tragedia, el Gobierno dominicano dispuso el envío de ayuda humanitaria a estos tres países y, junto a empresas privadas, organizó el regreso gratuito de decenas de dominicanos que residían en las zonas más afectadas.
Entre ellos llegó Jensi Carolina Vilorio Ventura, quien vivía en Jamaica desde 2019. Con siete meses de embarazo y dos hijos pequeños, regresó este sábado al país tras sobrevivir al impacto del huracán categoría cinco.
Su madre, Marisela Ventura, cuenta que vivió días de angustia sin poder comunicarse con su hija.
Dice mientras recuerda el momento en que recibió su llamada: “Me dijo, ‘mami, tranquila, todo está bien’, y fue como si le devolvieran el alma.
El vuelo que trajo a Jensi y a otros dominicanos fue coordinado por la línea aérea Arajet, que exoneró el costo de los pasajes como gesto solidario.
Comentó otro de los repatriados, Elías Salas, narró que el huracán lo sorprendió mientras trabajaba en un taller automotriz en Montego Bay.
Su tía, Anastasia Sugilio, lo esperaba con lágrimas en el Aeropuerto Internacional de Las Américas.
Medios internacionales reportaron al menos 28 muertos en Jamaica y 30 en Haití, además de cuantiosos daños en infraestructura, electricidad y comunicaciones. Montego Bay, uno de los principales destinos turísticos del Caribe, fue duramente golpeado.
Entre los afectados también se encontraban Marleny Jiménez y su esposo Ever Valdivia, quienes se encontraban de vacaciones en Kingston cuando el huracán los sorprendió. Dijeron pensar que si se iban de Dominicana el Huracán no les iba a alcanzar, y fue todo lo contrario.
La diputada en el exterior Adelis Olivares destacó la rápida respuesta de las autoridades dominicanas en coordinación con el embajador Manuel Durán en Jamaica, quienes facilitaron la evacuación de los nacionales y el envío de suministros.
El paso de Melissa deja no solo destrucción material, sino también miles de historias de resistencia y fe en el Caribe.
Mientras la región intenta recuperarse, República Dominicana extiende su mano solidaria a los pueblos hermanos que hoy enfrentan la reconstrucción.