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Dos “Despertadores”

Aquel DESPERTADOR, el tanto esperado, visto y escuchado… ya no existe.

Primero se transmitía a las 7 de la mañana por Antena Latina, acompañado en el día de una impactante programación del Grupo SIN, con su estelar Informe de Alicia Ortega.

Allí se ganó el número uno en el rating entre los matutinos de TV.

Varios años de pujante crecimiento.

La verdad sin maquillajes.

La crítica profunda a la clase gobernante-dominante y al régimen dictatorial del PLD.

A sus corruptelas.

A sus abusos y represiones.

A su sistema de privilegios e injusticias.

A su degradación política y moral.

A sus esencias racistas.

La defensa activa del pueblo empobrecido, explotado, excluido y discriminado fue pan de cada día.

La confrontación con las políticas imperialistas y las violaciones a nuestras soberanías no se hacían esperar cuando de tornaban imperiosa.

Días tras días, sin exclusiones de culpables ni de culpas.

Un espacio de comunicación y acción caliente, reconocido, aplaudido, respetado por una gran parte de la sociedad.

AL ATAQUE DESDE EL PODER.

Así las cosas, pasó a ser blanco de un ataque perverso que finalmente fue consumado a partir del asalto al patrimonio público de Antena Latina, destinado primero a traspasar los medios de ese consorcio televisivo a una especie de mafia mediática local e internacional… y luego a sacar al Grupo SIN y al Despertador de ese medio.

Cumplidas esas dos metas los esfuerzos para seguir afectando y debilitando al Grupo SIN y al Despertador – ya instalados sus estudios propios y concertada su alianza con Color Visión- no cesaron.  Sus poderosos adversarios aprovecharon entonces que su continuidad pudo ser posible a costa de asumir horarios no tan óptimos como los anteriores e inversiones propias que incrementaron su vulnerabilidad  por tratarse de una empresa intermedia, sin planta televisiva propia, dependiente de la publicidad estatal y del capital privado.

En esa situación  sectores del gran capital privado internacional y local, el gobierno y la cúpula del PLD, que aceptaron gustosos el nuevo estatus ilegal de ANTENA LATINA, diseñaron nuevos procesos dirigidos a mellar el filo crítico del DESPERTADOR, representado por las voces contestatarias de Marino Zapete y de Edith Febles; todo esto dentro de una estrategia que auspicia el avance de su dictadura mediática desde su dictadura constitucional.

EL VIRAJE CONSERVADOR EN DEBATE

Consumada la cancelación de ambos comunicadores, el cambio en la composición del panel y en el contenido del programa -ahora con el periodista Miguel Guerrero como figura central – evidencia el significado de esa concesión así como la orientación conservadora que asume el nuevo DESPERTADOR.

El giro, claro está, no es total, porque tanto EL INFORME como otros espacios conservan importantes dosis de contenido crítico y expresiones de periodismo veraz e independiente.

Era -y es- ilusorio pretender que un caso tan relevante no sea debatido abiertamente.

Supera lo banal pretender reducirlo a un simple “conflicto laboral” como se afirma en  un reciente editorial del periódico digital ACENTO, el que además se exalta la figura de Miguel Guerrero al margen de su nocivo posicionamiento político-ideológico caracterizado por su fuerte apego del neoliberalismo,  pro- gran capital, pro EEUU y pro sistema.

Sin embargo, ese enfoque editorial de ACENTO no debe extrañarnos si se tiene en cuenta que el director de ese medio, Fausto Rosario, ingresó como panelista emergente al nuevo matinal de Antena Latina días después de perpetrarse el asalto de José Miguel  Bonetti Dubreil,  Ángel González (El Fantasma) y Leonel Fernández al patrimonio accionario del pueblo al interior de ese consorcio y de producirse la salida forzada del Grupo SIN y el DESPERTADOR; lo que es muy cuestionable porque revela falta de solidaridad con la parte afectada e interés de distanciarse públicamente del contenido del espacio expulsado.

Tan necesario ha sido develar el fondo político y de clase de ese conflicto, que el propio Fernando Hasbun, presidente del GRUPO SIN, optó por anunciar la contratación de Miguel Guerrero atribuyéndole atributos, estilos, ideas contenidos y nuevos propósitos que implican un alejamiento del modelo anterior del “DESPERTADOR” que exitosamente dirigió Marino Zapete.

El diario digital ACENTO destacó ese anuncio, Zapete ejerció el derecho a réplica y a continuación, en forma parcializada, el editorial de ese medio caracterizo como un ataque público indebido lo que fue una repuesta argumentada, exhortando de paso a tratar discretamente como “conflicto laboral” lo que a todas luces es una contradicción política y social.

Los elogios a la formación profesional y a la capacidad intelectual y decencia personal de Miguel Guerrero sobraron, como sobra hablar de los valores y cualidades de Edith y Marino en esa álgida vertiente del conflicto, porque no es eso lo que está en discusión

UN TRIPLE CONFLICTO Y UN ALERTA NECESARIO.

La esencia de un conflicto con tres escalones –reitero- es política, social, conceptual… en tanto se trata de los posicionamientos de cada quien, según sus roles, ante la crisis nacional y mundial de estos tiempos, a los impactos degradantes del capitalismo neoliberal,  a la putrefacción de los poderes establecidos, gobiernos, partidocracias…, a la manera de tratarla y de hacer periodismo en estas condiciones Y para demostrar que es así, solo bastaría proyectar algunas entregas del primer DESPERTADOR y compararlas con otras del actual.

En verdad se trata de un conflicto generado en primera instancia por intereses de poder contra un eslabón intermedio del sistema de comunicación que a su entender “se pasó de la raya” en la búsquedas de expresiones distintas a las tradicionales y modalidades impactantes en las bases de la sociedad,  y  que en segunda fase lo acorrala para forzarlo a sacrificar su intenso componente popular.

Algo, claro está, no exclusivo de ese caso, sino de un proceder general de la clase dominante-gobernante, más ahora que antes: el grande actúa contra el mediano y el mediano –muchas veces a regañadientes y con dolor- prescinde del tercer eslabón de la cadena, precisamente el que incomoda al poder intolerante y agrada al pueblo de “a pie”  que representa.

Conflictos en el que instancias del gran capital y del poder político ejercen eficaces presiones o atractivas ofertas (según el caso) a través de las dosificaciones de asignaciones, flujos y pagos de comerciales, movimiento de préstamos y acciones que les permiten reclamar moderaciones  en forma y contenidos, afectando parcialmente o totalmente la independencia del medio en cuestión.

Para el caso que golpeó seriamente al DESPERTADOR original, digo  que afecta “parcialmente” la independencia del GRUPO SIN, porque éste tiene otros valores admirables muy propios en áreas de opinión e investigación periodísticas, como son el Informe de Alicia Ortega, su periódico digital,  sus noticieros y sus reportajes críticos y entrevistas en diversas disciplinas.

Pero vale el alerta frente al corte realizado y a la posibilitad de que puedan extenderse en ese y otros espacios.

Pasó en Antena Latina luego del reemplazo del DESPERTADOR por AMANECER: la presencia del propio Fausto Rosario fue efímera por su vena socialdemócrata y/o “centro progresista” en tanto al nuevo capital accionario del consorcio le interesaba girar más a la derecha y más a favor de la dureza del sistema, por lo que el director de ACENTO no tardó en ser reemplazado por Homero Figueroa, de tendencia parecida a la de Miguel Guerrero.

El gran capital y el régimen político dictatorial imperante procuran, cada uno con sus modalidades y presiones específicas, salir tan pronto puedan de lo que les resulta incomodo, no importa el grado;  aunque en primer orden atacan y sustituyen los factores más contestatarios y más firmes.

El camino de las concesiones no detiene esas presiones que procuran imponer la conversión de todo lo inadmisible por ellos en mecanismos subordinados. Sin embargo, se trata de un régimen cuya fortaleza -dadas sus degradaciones, fraccionamientos internos y rechazos en la sociedad – es más aparente que real y de un sistema de comunicación montado contra una sociedad que de más en más le reclama espíritu crítico y veracidad para que pueda sintonizarse con ella, particularmente con sus sectores más conscientes.

Ojala que esa realidad fuera captada en todo su significado por el Grupo SIN y que más temprano que tarde el DESPERTADOR vuelva a ser lo que fue durante los primeros 7 años de vida, o algo parecido.

Ese valioso ensayo, quienes lo han dirigido y quienes integran sus partes más dinámicas y sensibles, logró un reconocimiento colectivo – con excepción del “bando traidor y parricida” que lo ha adversado y acosado- que merece nuestro aprecio y nos convoca  a su contante recuperación y preservación por diversas vías.

Ojala todo esto sirva además de lección a los/as comunicadores/as que batallan en ese mundo difícil y desigual, para superar su dispersión y sus temores, reforzar su unidad (sin renunciar a la crítica) y buscar caminos originales más invulnerables

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