El debate sobre quién debe ser ministro de Cultura y quién no, muestra distorsiones en los medios de comunicación, pues se centra en personas y no en competencias.
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El debate sobre quién debe ser ministro de Cultura y quién no, muestra distorsiones en los medios de comunicación, pues se centra en personas y no en competencias.
La senadora Bournigal lo dijo con tranquilidad: los cacerolazos no tumban gobiernos. Tiene razón. Tumban algo más lento y más difícil de reconstruir: la percepción.Cada golpe de olla no es un golpe de Estado. Es un dato que entra al algoritmo, se replica y se queda.¿Y si el verdadero riesgo no es que caiga el gobierno, sino que se acabe de instalar un relato?
9 julio 2026